puedo prometer y prometo

5 de Julio de 2004

Cosas que pasan

Archivado en: General — D@vid @ 5:14 pm


Huyendo de la prematura canícula que azota a este pueblón manchego donde habito, me he largado a Tenerife a pasar un week-end prolongado y, fíjate, la de cosas que han ocurrido mientras yo, inopinadamente, continuaba transpirando como un cerdo. (Por cierto: ¿ha visto alguien sudar a un cochino?). Y es que el aire acondicionado debe ser invención inapropiada para los chicharreros: me contó un taxista (qué bonita profesión, como la de tetrapléjico, que decía la ínclita Carmen Sevilla!) que era uno de los escasos coches públicos que lo tiene instalado en la isla, pero que lo usa sólo en verano. ¡Coño, como yo en Madrid: en enero ni me acuerdo!

Bueno; regresé justo para congraciarme de la victoria griega en la Eurocopa, un triunfo sereno y humilde, con cierto aroma a coña marinera, como de mofa hacia los futboleros y las casas de apuestas inglesas que los situaban en decimocuarto lugar, pero cimentado sobre una absoluta convicción y una disciplina soportada en el poderío físico y la entrega hasta la extenuación. Vamos, como la selección española.

Algo así ha debido ser el trigésimo sexto congreso del PSOE: ni ellos pensaban estar en el poder ni ZP ser líder indiscutible. Y ZP ha puesto los pies en el suelo, rezumando humildad.

Ha habido su cuota de coña marinera, también, con los barones y los ministros en la ejecutiva (lo que importa en un partido político es el poder, dejémonos de guasas) y, otra vez, el asunto de la paridad entre hombres y mujeres forzando algo que ni la propia sociedad requiere. ¿Por qué no puede haber 17 hermosas hembras, estupendamente preparadas, para asumir cargos ejecutivos, en vez de 15 ó de 7? ¿Y por qué no al revés? Me parece que es darle a la cuestión una relevancia innecesaria.

También se ha colocado la primera piedra de lo que será en New York el nuevo complejo de la Zona Cero. Estuve el pasado año visionando, de noche y con iluminación rebosante, el inmenso horadar donde las raíces de los altos rascacielos se pierden, y aquello impresiona. Tanto o más que cuando se erguían las torres y sus aledaños edificios. Van a construir uno de 1776 metros, recordando el año de la independencia norteamericana. No sé si será una provocación más…

Yo, mientras tanto, acaricié una ballena calderón tropical en aguas canarias, y eso estimula como sentir piel de serpiente transfigurada en doncella.

P.D. a toro pasado: El abuelito Porretas (Sr. Aznar) ha sacado en Galapagar su estilo más fundamentalista y, queriendo criticar al PSOE, le ha hecho un flaco favor a su partido y, por ende, a Rajoy. Aquel ya escribió en su tierna juventud en contra de la constitución española y ahora, remozado por su reciente condición de yayo, vuelve a la carga. ¡El resentimiento personificado! Quédate calladito, majo, que lo tuyo no sale ni con lejía.

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