Visto / Oído
Que me disculpe Eduardo Haro por haber fusilado el título de su habitual columna en “El País” pero no me quedaba otra: zapeando una de estas tórridas y soporíferas tardes televisivas vi / oí la siguiente frase pronunciada por una encuestada en alguna calle de Madrid:
“… no comen, les entra “NEMIA” y luego se ponen “ICONA” en las tetas…”
Puedo garantizar que la respuesta era -pretendía ser- seria. Y no he podido dejar de compartir semejante joya.
Quiero decir que durante ciertos días de verano empleo algunos minutos en observar el espectáculo de la parrilla vespertina de las televisiones, habiendo sido testigo, en otros tiempos, de la muerte de “Chanquete” -incluida la de verdad- en, al menos, siete ocasiones. Ahora el panorama ha cambiado radicalmente, y veo, cada tarde, personajes anónimos (o también populares por algún “reality show” pero que para mí son igualmente irreconocibles) todos ellos hablando de sentimientos, de relaciones personales, de problemas íntimos, de celos, de amoríos inexactos, de cariños inconvenientes, de hijos olvidados, de padres disipados… intentado que sus cuitas, con esa pública notoriedad, obtengan terapia curativa.
No comprendo muy bien de dónde procede ese afán por airear las preocupaciones interiores ni tienen, creo yo, antecedentes en nuestro comportamiento social: antes, se sacaba la silla baja de madera y mimbre al portal umbrío de la casa, se reunía el grupo de comadres y se ponía a parir… a la que faltaba o a todos los maridos habitualmente ausentes del corrillo. Eso era todo.
Será signo de los nuevos tiempos en los que los catetos han sustituido a los sujetos relevantes de antaño cuya conversación informaba, formaba y entretenía sin necesidad de ventilar sus impotencias o frustraciones -principalmente sexuales- como ahora.
Me temo que no sólo en el ámbito televisivo, sino en casi todos, encontramos lo mismo.
¡O tempora, o mores!
P.D. : Eduardo Haro Tecglen ha abierto weblog que recomiendo apasionadamente: http://www.eduardoharotecglen.net/blog/
Agosto 4th, 2004 at 11:04 am
No es por llevarte la contraria, o sí… El caso es que si echamos la vista atrás, vemos un país de toreros y tonadilleras en los medios de comunicación, y en mi opinión lo que tenemos hoy es una versión de aquello pasada por el pasapuréde la telerrealidad. Una de las fábulas que mejor funcionan en los programas de entretenimiento es el de La Cenicienta, ya que causa una tremenda empatía en las clases medias-bajas. Todo esto lo saben los directivos de las cadenas privadas y lo explotan al máximo porque son productos muy rentables y de menor presupuesto que los programas informativos o de ficción. Yo soy de la opinión de que la culpa es de las televisiones públicas que no contraprograman ni ética ni inteligentemente. De hecho todo esto comenzó en una pública ¿o es que ya nadie se acuerda que Tómbola fue un formato aprobado por la FORTA? De todas formas esto es una moda que está pasando, las horas de programación de telerrealidad y corazón empiezan a disminuir y la ficción está tomando fuerza, o eso espero.
Agosto 4th, 2004 at 12:08 pm
A eso me refiero, colega: la televisión pública (esa que ahora nos quieren hacer pagar dos veces) debería contraprogramar en positivo, aunque fuera para una minoría de la que tanto ha presumido la 2.
Y en cuanto a tonadilleras y toreros, ¡mira todavía lo que queda de España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María…!
Agosto 6th, 2004 at 9:53 am
Todo esto tiene dos vertientes, la de las televisiones públicas, y la de las privadas. En las privadas no hay vuelta de hoja, hay que vender audiencia a los anunciantes, y con estos programas venden muchos espectadores, y además estos espectadores son en gran parte amas de casa, con capacidad de decisión directa en la lista de la compra, vamos, el público preferido por los anunciantes. Aunque nos duela ver como se destrozan entre ellos todos estos pobrecitos, y al mismo tiempo destrozan el diccionario, es la ley de la oferta y la demanda, capitalismo puro en la tele, y no hay ánimos de revolución en los tiempos que corren, así que paciencia hermanos.
En cuanto a las televisiones públicas, y más concretamente la nacional, tenemos dos canales, La Primera, generalista, y cuyo propósito es ganar dinero, lo cual nos viene muy bien, porque como siga creciendo la deuda vamos a flipar; y La 2, que en mi opinión si que hace su labor de servicio público con programas muy buenos que forman, informan y entretienen, ¿pero quéocurre? que no los ven ni los que los hacen, y eso a efectos publicitarios y económicos es insostenible, por lo tanto, para que esto sea posible hacen falta (a parte de los fondos públicos) los ingresos publicitarios de La Primera, que sólo se consiguen con esta programación. En conclusión, si a la gente le gustara la programación de contenido profundo, o de ocio, pero de calidad, es lo que tendríamos, pero no es así.
Si además echamos mano de las estadísticas, los españoles vemos de media casi 3 horas al día, una burrada vamos, lo que significa que a efectos generales, la tele que hay nos gusta. Amigos, no podemos luchar contra todos esto, así que a los que somos minoritarios y esta programación nos aburre, indigna y a veces asquea, sólo nos quedan opciones muy válidas, como escuchar la radio (cuya oferta es buenísima, variada y con rigor profesional) o leer, y mientras que se saquen los ojos en Salsa Rosa, o echen mierda sobre el cuerpo aun caliente de la Carmina esa. Ande yo con un libro, hagan tele de esa (que no me gusta llamar telebasura, porque eso significaría que los que la ven lo son, y no me gustaría pensar que este es un país basura).
Salud y paz.
Agosto 6th, 2004 at 6:08 pm
Pero Isra, este planteamiento tuyo que haces justifica que la Primera siga compitiendo con las demás cadenas en una posición de clara ventaja, y eso no puede ser:
Primero, porque la competitividad entre empresas debe ser justa, y si A3, T5 o C+ no obtienen beneficios, van a la quiebra,y fin para ellas, pero si no los tienen la 1 o la 2, pues nada, más deuda para el Estado, y te recuerdo que el estado somos todos.
Segundo: ya que todos asumimos esa deuda, pues que los programas y contenidos sean de calidad; no hablo ya de gustos, que los hay muy diferentes, pero es indignante que una televisión, financiada mediante publicidad y presupuestos del Estado tenga un deficit de 6oo MILLONES DE EUROS!!!!!!! La cantidad de cosas que se podrían hacer con ese dinero.
Habeis pensado alguna vez que pasaría si no existiese la Primera?? Yo lo he hecho, y pensandolo desde varios puntos de vista, creo que no voy desencaminado si digo que NO PASARíA NADA, no habría suicidios ni desastre nacional ni nada de nada.
Quizás tampoco sea la solución, pero entre que no exista la Primera y que sea una cadena con un deficit de 600 millones de euros, creo que hay muchos puntos intermedios. Lo que, a mi parecer, no es de recibo, es que las cosas sigan como están, porque es indignante.
Agosto 7th, 2004 at 8:51 am
Estoy de vacaciones. La tele no existe. No hay suicidios entre los miembros de mi familia: adoloescentes y veniteañeras, señora cincuentona. ¡Se puede vivir sin tele!
Agosto 8th, 2004 at 10:26 pm
Esto, como bien dices, siempre ha sido así, solo que se cambia los atardeceres en la puerta de casa por la “fama warholiana” de la tele.
Vivimos en un pais de marujas, estas cosas no se pueden evitar
Agosto 20th, 2004 at 10:31 am
Luis, por tu respuesta deduzco que has interpretado que estoy de acuerdo con este modelo, y no es así, lo que sucede es que es lo que hay, y simplemente digo que si la Primera fuera como La 2, “puro” servicio público, la deuda de 600 millones ascendería a mucho más del doble. De tal modo, y hasta que el Comitéde Sabios, que está diseñando un modelo más eficiente para RTVE haga algo bueno (quiero pensar que así será), las cosas ni van a cambiar ni deben hacerlo, y Carmen Cafarell (Directora actual de RTVE) lo sabe.
Tenemos un referente muy bueno en cuanto a la tv pública, que es la BBC, un grupo de comunicación verdaderamente independiente (al menos hasta el punto que se puede), donde los responsables dimiten cuando la cagan (dimitir es abandonar voluntariamente el cargo, es que en España no lo conocemos) y bien gestionado, que no sési produce beneficios, pero al menos no nuestras estratosféricas deudas. Pero como los ingleses saben que un proyecto así no es viable económicamente, cobran un canon para su financiación que se traduce en un pequeño impuesto al comprar una tele, y que los británicos pagan agusto por tener la mejor televisión del mundo. Pero aquí la gente no se fía, y se teme que aún con canon, tendremos una tele mediocre, y algo de razón tienen.
En cuanto a la competencia entre empresas, mi opinión es que las públicas, tienen que tener ventaja, que para eso son de todos y no de un milloneti como Polanco, Berlusconi y otros.
Salud y paz.