Un trozo de corazón
Ayer pasé por la estación de Atocha por primera vez desde el 11M. Subí por las mismas escaleras mecánicas que aparecieron el otro día fotografiadas en “El País” y que recogían el momento de la explosión de las bombas. Pasé, de largo y con recelo, por el espacio de las palabras y sentí el típico nudo en la garganta. Y miedo; noté el miedo mientras observada cómo los presurosos estudiantes, trabajadores, gente humilde, al fin, se azacanaban hacia los andenes donde los altavoces les replicaban la salida inminente de su tren.
Mi mujer dice que desde el 11 de marzo (sombría coincidencia con el día de su cumpleaños) le falta un trozo de corazón.
No tenemos familiares, allegados, conocidos -directos o indirectos- entre las víctimas. Pero a mi mujer le falta un trozo de su corazón.
¿Se lo devolverá Aznar en la comisión del 11-M?
Septiembre 17th, 2004 at 4:09 pm
o Zapatero, o los integristas islámicos….
David, las bombas las pusieron unos integristas musulmanes en nombre de Alá, que no se te olvide.
Septiembre 17th, 2004 at 4:44 pm
Eso le pasa por no ver la BBC…
Septiembre 17th, 2004 at 8:25 pm
Dicen los leguleyos algó así como que “el causante de la causa es la cuasa del mal causado”.
A ver si os centramos, eh, a ver si nos centramos. Que ahora a “Islero” o a “Bailaor” los mandó el PSOE para asesinar a Manolete y a Joselito.
¿No es reponsable Aznar? Pues nada, que siga la fiesta que esta ronda la paga el P.P.
Septiembre 18th, 2004 at 7:54 pm
Seguro q tan culpables como Dios o Alá o el Grandísimo o Yahvéo Pachamama seguro q lo son, en nombre de Otros se hacen muchas burradas, los extremistas islámicos y los extremistas republicanos neoconservadores.
David, a tu mujer no le va a devolver ningún político su corazón, solo la alegría de seguir con su vida y feliz.
Septiembre 22nd, 2004 at 12:31 pm
Las desgracias duelen más cuando nos tocan de cerca. Porque cuando nos tocan de cerca es cuando nos damos cuenta de de que el mal que vemos en la prensa y en los telediarios es un mal real, de que la gente muere de verdad, de que igual que le toca a un pobre iraquí sufrir la tiranía de unos hombres que se pelean sin ensuciarse la suela de los zapatos un día nos puede tocar a nosotros y el mundo seguirá adelante, como si nada hubiera pasado…