Una elección
Mientras curioseo, navego, descubro inimaginables argumentos en la red (¡EL INVENTO, señores, el mundo entero, completo, redondo en un rectángulo de 17 pulgadas!) o pergeño esta insensatez, tengo encasquetados unos auriculares vulgares que me acercan las músicas de las sintonías de las emisoras ofertadas gratuitamente en internet que se escuchan mejor que mi carísimo equipo expuesto en el salón para tiña de mis amigos y vecinos… o disfrute de mis tardes nostálgicas acogido a un libro o a mi divagar absorto con la lluvia tras los ventanales…
Escucho en este preciso momento el “Ave Maria” de Schubert e, instantáneamente, me asalta el deseo fervoroso de la espiritualidad, del misticismo. Es cuestión de nanosegundos: obviamente, mi mente no está errática del todo. Pero esto me hace pensar en la naturaleza perversa de las cosas. Mejor: en la iniquidad de las manipulaciones humanas sobre todos los elementos que nos han sido dados.
La música, por ejemplo: qué utilización tan mezquina a favor de los intereses más espurios: marchas militares que azuzan nuestro atávico resorte violento, valses artificialmente edulcorados para alimentar la parte blandita de la razón (el corazón), cantos zarrapastrosamente espirituales, himnos de procaz exaltación de nacionalismos de tres al cuarto… ¡Hasta han convertido en nazi la genialidad creatividad de Wagner! ¡Ah, la música: abstracción completa de la belleza, expresión suma de lo mejor que en el hombre hay de bueno!
Pero el ser humano es el gran manipulador. Unas veces -las más- para perjuicio ajeno y propio provecho. Otras, por el puro deleite de sentirse Dios: ¿hay algo más divino que una sinfonía, hallazgo más milagroso que la irrepetible deleitación en la alquimia de su interpretación, estructura más sutil, compleja y armoniosa que la de una orquesta, cénit de la creación terrena?
Creo que hoy hay Gran Hermano o algo así. Definitivamente, me quedo con mis cascos… En eso consiste la libertad: posibilidad medida, sopesada y meditada de elección. Lo negativo, lo peor es que hay quien, por incapacidad o impotencia o falta de instrucción, o todo bien mezclado y apelmazado no conoce las capacidades de su albedrío.
Octubre 28th, 2004 at 10:24 pm
Frivolizamos con el Gran hermano de G.Orwell , teniendo la posibilidad de serlo nosotros sobre alguien , cuando seguramente cada uno seamos muchas veces el gran hermano sobre el resto de nuestros conciudadanos.
Lo peor no es que haya quien por incapacidad o cualfuere no tenga la posibilidad de ejercer su libertad, lo peor es que fomentemos y eduquemos en esa dirección al rebaño.
mmm, era Orwell quien decía eso de, Si todos pensamos lo mismo , al final nadie piensa?
Octubre 28th, 2004 at 11:42 pm
Xactamente. Los botoncitos de On/Off están pa eso. Y los orejulares también. Es decir….el que no se consuela es porque no quiere. No sémuy bien si me he explicao, jajajajajaja.
Octubre 29th, 2004 at 12:31 am
tal como lo cuentas te recomiendo un libro :el odio a la música, pascal quignard, se lee en los conservatorios franceses, obligatorio.
parte de :” no se puede no oir, las orejas no tienen parpados”.
Tremendo su recuedo a los cmapos de concentración, entraban al horno con música ensordecedora que los demás oían.
La red es tramposa a veces, pero en cuetión d emúsica es una bendición.
(si orwell levantara la cabeza se suicidaba con soma)
Octubre 29th, 2004 at 12:51 pm
Lo malo no es ver Gran Hermano, lo malo es ver sólo Gran Hermano. Y no hay que avergonzarse por hablar en público del programa, lo vergonzoso sería hablar sólo del programa.
He dicho
Octubre 29th, 2004 at 1:12 pm
Lo malo es el aburrimiento, solo eso, y saber que se saben los trucos para ganar audencia, es pura sociologia si hay paciencia. Pero el aburrimiento y los gritos tiran patrás.
Opto por la música mejor, escuchar música y nada más.
Lo de orwell lo decía porque ya no se lee su libro, el big brother se asocia al programa.
Octubre 29th, 2004 at 1:20 pm
Lo patético es oir sólo Mozart, leer Kierkegaard y ver la BBC. Creo que en cualquier expresión, sea artística, social, política en fin humana o natural existe algo interesante que ver. Cual quier fenómeno es digno de perder el tiempo, incluso GH, el fútbol, un buen libro, el hip-hop. El poner barrerar es limitar los conocimientos. Es como aquellos catalanes que únicamente quieren hablar catalán, que es un idioma muy interesante y con una gran riqueza cultural, sin embargo actualmente el espectro de gente (cultura) a la cual tendría acceso este catalánparlante si fuera españolhablante sería amplísimo.
En definitiva, que las elecciones nunca sean para cerrar y siempre para abrir. No seamos catalanesparlantes y seamos bilingí¼es que nos enriqueceremos de todo, incluso de Gran Hermano y de Kierkegaard
Octubre 29th, 2004 at 1:53 pm
Pues tienes suerte D@vid.
Los que tenemos a la música como profesión, ni siquiera podemos recurrir a ese escape.
Créeme si te digo, que tras estar ensayando siete horas, lo último que quieres hacer es oir (o escuchar)nada.
Salvo (ése siempre, en mi caso) Bach.
No me gusta esto de los controles de la TV, pero he de reconocer que hay evidencia de dejación. Es decir, hay padres que pasan ampliamente de lo que ven o hacen sus hijos y delegan su educación en los colegios o escuelas, como interventor de ello, es lógico que el Estado se preocupe.
Pero claro, produce inquietud entre los que sí asumen su parte alícuota de responsabilidad.
M.
Octubre 29th, 2004 at 7:01 pm
Miranda: pues a mi me gusta la indutria en la que trabajo: los medios de pago. Nada tan interesante como para ocupar 24 horas de mi vida, 7 días a la semana. Pero si tienes la suerte (como ya intuía) de tener una profesión tan gratificante, pues bueno… Claro, que respeto tu opinión y, sobre todo, tu experiencia… Es que yo soy músico frustrado, catador de todo tipo de sonidos y espero morirme con la música en mi almohada. Y luego, un entierro a lo Mississippi, con big band en el cortejo y las plañideras bailando en vez de llorando. Es mi sueño…
Octubre 29th, 2004 at 7:39 pm
Me gusta la big-band y las plañideras en el velorio, si es que los de ahora, con pinchos y todo, ni son velorio ni nada.
A veces lo pienso, lo de los músicos y sus ensayos, espero que la deformación profesional no os altere el deleite, al menos siempre se pued ecabiar de estilo; tengo un amigo profesor de piano, y el estudi ay toca jazz, y se le véfeliz.
Octubre 29th, 2004 at 10:12 pm
Entiéndeme, no es que no me guste lo que hago, es que cuando acabas no puedes escuchar nada más, te quedas saturado.
Así que como mucho puedes leer, o mirar la tele para desconectar.
Bueno, es mejor cenar y charlar con amigos, claro…
Yo estoy feliz con lo que hago, en serio, a veces hasta me da cosa y me hago la martir, no sea que me caiga una teja, pero el coco se me satura. Telojuro.
Así que cuando voy por ahí, o en casa, cuando tengo tiempo, lo que escucho es todo menos lo que yo hago. Claro!
Bueno, os dejo, que estoy instalando todo en mi nuevo ordenata. HE VUELTO A MAC!!!!!!
VIVA!!!!!!!!
El temblar se va a acabar…chimpon!
M.