A veces me cabrea bastante, pero no puedo dejar de leerle. Es uno de esos columnistas que hay que leer para acercarse mínimamente a "lo que se cuece", aunque sus fobias y sus filias sean cambiantes y uno no sepa en todos los casos a qué obedecen esos cambios. Pero, la verdad, el análisis que hacía
Jesús Cacho en
El Mundo de ayer no tenía desperdicio. Aunque no tenga la profundidad de otros, deja la reducida la cuestión de las elecciones del domingo que viene a una pregunta bastante básica: ¿qué harán los 2,1 millones de electores de centro? Dejando aparte otras cuestiones que puedan resultar anecdóticas, Cacho describe la disyuntiva de estos electores en la elección entre "la cultura de la satisfacción" y "el amor a la libertad", o, por ponerlo en términos menos poéticos, elegir entre la satisfacción material de los últimos ocho años y la convicción de que sería bueno para la democracia que las cosas cambiaran.