Bien. Ya tenemos a Z.P. Presidente; ¡y con la befa, mofa y escarnio con que recibimos el eslogan en esta WebLog (yo, el primero)! Ahora esperaremos 100 días a ver cómo va el tema. Aunque, antes, está lo de nuestra tropas., cierto. Y no lo olvidamos.
No pude seguir de manera adecuada el debate de investidura pero me gustaría resaltar algunos aspectos que sí capté:
Z.P.: o nos lo creemos o parece un alma cándida recién subida al limbo o todavía sin apearse del burro. Buenas intenciones, buen son, maneras excelentes y un equipo ministerial y de segundos que parece coherente y cohesionado. Vamos a ver qué quieren hacer y qué les dejan: habitualmente no es coincidente lo uno y lo otro.
Rajoy: gran altura en su discurso y, de nuevo, demostrando sus dotes de buen parlamentario. En él hay recambio si el partido es capaz de arrumbar definitivamente el lastre autoritario y de confrontación que deja como herencia el anterior Presidente. En mi opinión, esa manera de gobernar -que recuerda a lo que se entiende tradicionalmente por la “derechota”- no representa al amplio sector conservador de este país: no somos así en la calle por regla general. Y eso, creo, ha sido también factor determinante en los resultados electorales.
Una sorpresa: el nuevo portavoz del grupo del P.N.V. A mi parecer (con todos los desacuerdos que se quieran), expuso un brillantísimo discurso; sobre todo en el balance que hizo de la última legislatura que él denominó “cuatrienio negro” y con el que concuerdo.
Llamazares: Como siempre, muy correcto; en su tono habitual y con su consabida dialéctica.
La impresión final, la mía, es que parecía como si Aznar y su época fueran un espectro del pasado ya lejano…
Quiero desear lo mejor a este nuevo gobierno, con toda franqueza, porque sus aciertos serán nuestra suerte y sus errores nuestro yerro.
Amén.
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