La jarana
Tengo un familiar lejano que anduvo, durante la época del bienio negro de nuestra democracia (1993-1995), de corresponsal de TVE en Londres, ya lo he contado en otras ocasiones. Venía eventualmente por Madrid a cumplir con sus obligaciones paternas de progenitor divorciado y, en uno de esos viajes, tuvimos la oportunidad de juntarnos y charlar.
Me confesó que desde su brumosa residencia no era capaz de ver y de palpar la realidad española de aquel momento pero que cuando volvía sentía que la “atmósfera era irrespirable” y que, por su parte, se quedaría en las islas tanto tiempo como le dejaran No fue mucho, desafortunadamente para él, y tuvo ocasión de votar al P.P. en las elecciones del 96. No creo que haya escogido otra opción en su vida, por cierto, pero hasta para un votante nato de la derecha aquello le parecía absolutamente fuera de tono.
Aquella táctica de acoso y derribo mullida por el gran José María Aznar, bien ayudado por los inmensos errores y calamitosos escándalos del partido en el gobierno, fructificó con la caída socialista y la victoria “pepera” del 96. Parece que desde la FAlange ESpañola (FAES) se ha dictado el empleo de esa estrategia nuevamente y cada miércoles asistimos en el Parlamento, durante la sesión de control al gobierno, a un esperpento de tarambanas indigno de los ciudadanos representados por sus señorías. El pobre Marín ya no sabe cómo pararlo y hasta el nefasto Trillo se permite hacer chanza, mofa, befa y escarnio de su desesperación. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!
Si durante aquellos putrefactos años caló la frase profunda, la más original jamás escuchada de “Señor González: váyase”, ahora están más instalados en el gamberrismo, el vandalismo dialéctico, la jarana de vecindario y la trifulca tabernaria por pura bronca que en argüir razones de oposición y alternativa a las decisiones del ejecutivo.
La única explicación que personalmente encuentro es que tratan de esconder el batacazo electoral que se han llevado en el País Vasco (pérdida del 35% de los votos), solamente asimilable a los desastres de la extinta U.C.D., y el más que previsible descenso en las próximos comicios gallegos donde presentan a un anciano de 82 años como cabeza de lista: ¡coño que no es la elección de Papa!
Con estos condimentos parece que se puede cocinar la salida por la puerta trasera de los desperdicios de Mariano Rajoy. ¿Y quién volverá a salvar a España y al P.P. de las hordas zetapatistas…? Yo tengo mi respuesta, evidentemente, muy simple de adivinar.
Leo, asombrado, que el liberal, de derechas y hermanísimo Bush ha legalizado el tiro al negro y al hispano en las calles de Florida. Aquí, cualquier día, pasará lo mismo con los maricones, los moros y otros maleantes y gentuza de mal vivir. Quizás no se escuchen disparos con bala pero cañonazos repletos de insultos e injurias como los que se oyen en el Parlamento, seguro que sí. Algunos cargos electos y no menos afiliados de base del P.P. ya han salido del armario donde se agazapan los fascistas y extremistas que militan en ese partido.
