España menguante
En este azar que jugamos sin escoger la apuesta y que denominamos vida he tenido, entre otros muchos y generosos privilegios, el de visitar tierras extranjeras desde la temprana edad -para los tiempos que corrían- de dieciocho años. Eso me ha permitido conocer cuatro de los cinco continentes que componen nuestro pequeño mundo y no desespero por encontrarme algún día en las antípodas, única asignatura que no he suspendido sino a la que todavía no me he presentado.
Antes, en las primeras épocas, salía con mi pasaporte clavando la mirada al suelo, con la cerviz corvada a pesar de que podía equipararme con otros viajeros si comparábamos el bulto de la cartera, bien nutrida por las multinacionales para las que trabajaba. Enseguida comprendí, sin asumirla, mi inferior condición social de súbdito con relación a los ciudadanos europeos.
Poco a poco aquella ignominia cambió. Comencé a sentirme protagonista de los cambios que sucedían en España y a enorgullecerme del camino por el que avanzábamos. Y cuantos más diversos países conocía y visitaba, más a gusto me sentía al volver y, por supuesto, más amaba la diversidad de mi tierra: hasta “parlaba catalá a la intimitat” y leía a Rosalía en su lengua.
Cuando ingresamos en la Unión Europea sentí una inmensa satisfacción interior y comprendí la frase de Alfonso Guerra:
- Este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió.
Efectivamente, así ha sido afortunadamente.
Parece, no obstante, que hay una porción importante de los que llamábamos españoles que no sólo no quieren serlo sino que nos odian a los que no nos importan que nos denominen así: bueno, a este paso no va a quedar a quién detestar porque seremos un puñado de nacioncitas de mierda con otros nombres.
No he sido nunca monárquico, por sentido común, aunque sí algo juancarlista, he de confesarlo, sobre todo por el lado golfo y mujeriego que adorna históricamente a los borbones. Sin embargo recuerdo el testamento político de D. Juan, el padre del actual rey, que advertía con pesimismo sobre la desmembración de España. Y esto tiene mal remido: si ponemos mano sobre mano Cartagena es una nación, por poner un ejemplo… ¡Y no digamos Soria!
Vengo de darme un garbeo por centroeuropa y observo, impávido, que lo que ayer eran fronteras bien definidas hoy se han trastocado, dispersado, quebrado en otras tantas… ¿Cuál es la auténtica nación, la de ahora? Y más importante: ¿lo será dentro de cincuenta, de cien años?
A mí no me duele España como les sucedía a la generación del 98. A mí me parece inadmisible la incapacidad mental de estos paletos, asnos idiotas, cortos de mira y mentecatos que quieren ser nación: ¿pero qué coño es una nación? ¿Quién está legitimado para definir una nación? ¿Cómo y quién escribe la historia que justifica una nación? Desde luego cualquier territorio lo podría ser con más fundamentos que Cataluña (¿o ya, para siempre, Catalunya?).
Amigos, por último: ni yo voy a participar ni voy a consentir que mi familia se implique en un enfrentamiento, sea dialéctico o físico, por una sutil gollería, por cuestión tan baladí como una bandera o la mengua de España: ¡con lo que me ha costado descubrir y poseer el mundo!
Octubre 1st, 2005 at 9:29 am
Si todo eso está muy bien, pero… y ahora que? O sea, el ordago ya está echado, y cualquier respuesta que se le de la van a utilizar para sus objetivos separatistas. Si se aprueba el estatuto tal y como está, se acabó la España que conocemos (y algunos hasta amamos, aunque sea de fachas decirlo) Porque, ¿alguien se cree que van a parar en ser nación? ¿Que es una nación sin estado sino una nación oprimida? Y si se retoca o deniega el proyecto de estatuto, ya tienen ahi carga de victimismo para años. Quejas y más quejas de lo injustos que son los castellanos, más madera para la maquina separatista.
Y pensar que todo esto lo ha engendrado un socialista, ese Maragall megalómano con ganas de pasar a la Historia como el “libertador de Catalunya”
Octubre 1st, 2005 at 9:56 am
El otro día oía por la radio que al 70 y pico por cierto de los catalanes se la traía al pairo el estatuto. Lo que les preocupaba era la vivienda, la inmigración y el trabajo.
Este maldito invento de no solo un megalómano, si no de todos los políticos del “Parlament”.
Y mientras las víctimas del Carmel siguen sin casa.
Octubre 2nd, 2005 at 10:56 am
Siento mucho tenerlo que decir, pero yo no he salido nunca ni de España ni de la península. Ni me vanaglorio ni me preocupo por ello, han sido sin duda circunstancias de vida que podrían haber sido las contrarias. Creo como tú, que el concepto de nación no es prerrogativa de nadie y mucho menos de los políticos que nos “rigen” que si lo hacen es de espaldas al pueblo que los puso allí.
Me gustaría conocer las viejas ciudades de Europa, poder ensanchar mi visión, pero tengo una barrera insalvable que es el idioma. Como sabes solo hablo y mal el castellano.
Me alegro de vuestra vuelta por que así puedo encender el ordenador con la esperanza de encontrar otro bonito comentario de los que escribes.
Octubre 2nd, 2005 at 1:29 pm
Me subo al carro de Merlintxu. ¿A quién le importa el Estatuto? Supongo que a aquellos que mientras que se habla del Estatut o del plan Ibarretxe, pueden “cumplir” legislaturas sin que se hable de por quélos jóvenes no pueden tener derecho a una vivienda digna si no es con la ayuda de sus padres y, por supuesto, con al menos dos salarios.
Creo que la política que se está ejerciendo en este país está en contra de la constitución.
¿Por quéno nos hablan de ello? ¿Porque la mayoría de los que discuten públicamente acerca de una modificación de la Constitución tienen ya sus viviendas y las de sus hijos aseguradas o pagadas?
Me pongo de una hostia….
Octubre 2nd, 2005 at 5:59 pm
Yeyo: siento cierto malestar… A mis chicos sólo les acompaña la suerte en el tema de la viviendas; y unos papis que les ayudan, claro, si no, imposible, como tú dices. Ahora hay que pagarlas, que no son gratis.
Octubre 2nd, 2005 at 6:03 pm
Julián: coño, aunque sea a Andorra hay que ir, hombre que lo del idioma no es problema: para eso está la semiótica.
¡Ah: maravilla de viaje! Y Cristi volvió ayer de su periplo por Alemania.
Octubre 2nd, 2005 at 8:10 pm
otro que cayó en el encantamiento de serpientes…
Octubre 2nd, 2005 at 8:34 pm
¿Lo qué, nandopera? Demasiado críptico para mis cortas entendederas…
Octubre 2nd, 2005 at 9:57 pm
Habría que cambiar el diccionario de la RAE para que no hubiese mas dudas sobre lo que significa la palabra ‘nación’, porque en su tercera acepción es un poco incoherente con la actual Constitución…
NACION.
(Del lat. natĭo, -ōnis).
1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
2. f. Territorio de ese país.
3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
4. f. coloq. p. us. nacimiento (ǁ acción y efecto de nacer). Ciego de nación.
5. m. Arg. p. us. Hombre natural de una nación, contrapuesto al natural de otra.
Octubre 3rd, 2005 at 6:03 pm
Como por ejemplo los “Charnegos” en Cataluña.
¡Ah! Son los que mas “aporrean” en el separatismo
Octubre 4th, 2005 at 11:07 am
Ye estamos con los “terminitos” que si Matrimonio no, que si Nación no, que si…
¡¡Que sí me dan a mi un piso de esos, de los que hay que pagar!!
“Joer”, de verdad, que me da lo mismo si dos que viven juntos y se quieren están “léxicamente bien nominados” como Matrimonio y si topocientos que viven y piensan más o menos igual son una Nación, que lo que quiero es vivir en una vivienda digna, tener trabajo y servicios sociales, y que regularicen a esos señores que nos ayudarán a tener algo que comer cuando no podamos trabajar.
Lo que me jode es que ahora que tienen pasta… la quieran para ellos sólos. Los unos y los otros.