Un país de risa
Han sucedido tantos acontecimientos y noticias estos últimos ocho o diez días que solamente mi consuetudinaria, imparable, desbocada y cada vez más vertiginosa inclinación a la gandulería ha impedido que escriba rollos y rollos acerca de los chistes (maragalladas o payasadas rebosan también el saco de la risa) que suceden en este país que conocíamos como España (con perdón).
Constataba, no obstante, con preocupación un asunto que me atribulaba hasta hoy: el silencio de los onagros del norte en este maremagno de majaderías que han convertido salones, casas consistoriales, sedes parlamentarias, aulas magnas universitarias y la calle en campo de batalla para los de siempre, los fascistas emboscados en el P.P., azuzados por los talibanes de los medios de comunicación (Pedros Jotas, Losantos, Ansones, etc.) y respaldados, aupados y jaleados por el mejor dirigente a distancia infinita de la historia de España (con perdón): D. José María Aznar y López (la copulativa la pongo yo que soy confeso heterosexual no practicante) si obviamos, evidentemente, a su maestro, predecesor e invicto Generalísimo de los Ejércitos, Espada Preclara de Occidente, Salvador de la Patria y Vigía de los Valores de Occidente, D. Francisco Franco Bahamonde, que Dios guarde en su gloria.
Resulta que los garañones de arriba se han percatado de que les puede ir mucho mejor haciendo migas y siendo amiguitos: ¿dónde el “seny”, dónde el secular pragmatismo catalán? Estos borricos del norte les están, ahora, dando lecciones, y presentarán su referéndum con mucha más dulzura, con vaselina tan excesiva que hasta nos va a gustar: habrá truco, claro, y nos penetrarán rudo trabuco en lugar de suave y gustoso bálano.
Mientras tanto, las ancianas Juventudes el P.P. se dedican a aporrear y vituperar a ciudadanos por el mortal pecado de no pensar como ellos. Portan, también, la bandera que más les une, la del pajarito negro de mal agüero, y se justifican aduciendo que los demás llevamos, cuando nos viene en gana, la tricolor republicana. Claro, hay una sutil diferencia, apenas un matiz, una brizna de disparidad: nosotros no la imponemos a hostias sino que blandimos la fuerza de la razón para ello.
A su vez, como en un circo de varias pistas, Maragall juega a ser el torpe malabarista al que se le caen los bolos y, evidentemente, el último le golpeará en el cogote antes que a su señoriíto, Sr. Rodríguez Zapatero: dice el ABC de hoy que ya han pactado neutralizarlo (al catalán) en la fase final del Estatuto. ¡A ver: o tú o yo! Así está el tema.
Otra pista del circo la han asaltado los mafiosos huelguistas del transporte que llegan a un pacto con el gobierno a fuerza de pagar menos: ¿y yo que pago todo y más, directamente o por la vía de los impuestos indirectos, qué hago? ¿Quemar coches con diputados, ministros o concejales dentro? Pues tal vez sea un camino…
No creo que mi señora -que es quien organiza, dirige y dicta mi vida- me lo permita, y sin ella no me aventuro ni al urinario: tanto así la amo… o tanto me domina… Pero estoy sopesando seriamente hacer lo que otros compatriotas con menos compromisos (más inteligentes, por tanto) ya han resuelto: exiliarse. Por ejemplo, a Cuba, que es territorio de dictaduras y penurias pero que con los huracanes, por no citar otras calamidades, se comportan más cercanos y vigilantes del bienestar del pueblo que los vecinos tan avanzados del norte. Además, coño, hablan un castellano pistonudo y las mujeres de allá que han venido por acá me enardecen sin medida (¡ay, papito!) a pesar de mi confesada militancia de heterosexual no practicante. Ya veremos… o no.
Octubre 24th, 2005 at 6:55 pm
Cada vez, menos Educación y civismo, esas cosas que se enseñaban desde pequeños.Aís, cada vez hay menos tiempo y mercado para ofertas esas cosas…
dichosas externalidades negativas.
Seguimos progresando.
PD:Los estados los crean los ciudadanos no los políticos.