Pajilleras
Cuando éramos chavales nos amenazaban los curas con gran énfasis, sobre todo en época de ejercicios espirituales, con que masturbarse constituía nefando pecado mortal y nos aleccionaban con el ejemplo de Pepito, niño modélico y de comunión diaria hasta aquella noche que le dio por meneársela y se murió, sin confesión, yendo de patitas y sin remisión al horrible infierno para toda su eternidad por la comisión de tan grave falta: ¡y sólo por una, coño, con la cantidad de meneos que los frailes se intercambiaban!
Si al sacudírtela no te sobrevenía un colapso fulgurante (asunto totalmente inusual a la saludable edad de doce o catorce años salvo que padecieras enfermedad congénita o incurable) la intimidación consistía en la pérdida irremisible de la visión, la ceguera total por causa de Onán.
Recientemente, Buenafuente, con ocasión del eclipse anular de sol, encontró la calve para la solución profiláctica de toda esta amenaza bíblica: ya que los que observan la ocultación del sol sin la protección adecuada de unas lentes oscuras se quedan, también, invidentes lo mejor es hacerse pajas con gafas de sol. ¡Genial!
Nada conocíamos, en mi infancia, de los efectos perniciosos de la masturbación en las hembras puesto que era asunto tan tabú que ni se nombraba. Y es más: personalmente jamás intuí, hasta bien adulto, que una señorita se acariciara de manera rijosa el clítoris o partes pudendas aledañas: ¡hombre, es que no sabíamos ni que tenían de eso!
El Instituto de la Mujer de las Comunidades de Castilla - La Mancha acaba de publicar un manual, distribuido en los Institutos de enseñanza de la región, acerca de algunos consejos sobre la materia e invita a las adolescentes, sin rubor ni circunloquios, a que se masturben y a otras manualidades propias de su edad y condición.
Espero, con ansiedad, el informe de la FAES (con el asesoramiento de la pía Anita Botellita, por supuesto) sobre el tema: tal vez ilustrar y adriestrar a la chicas musulmano-catalanas en el arte del onanismo, a ser pajilleras, resuelva el dilema de la poligamia en el Estatut. Y, además, es gratis. Y muy catalán… lo de rozarse por cuenta propia.
Octubre 29th, 2005 at 11:40 am
si ya lo decía nuestro querido amigo común el señor Marqués de Pinares: si yo tuviera los diez segundillos que les dan a los diputados de los grupos mixtos para expresarse en el congreso y solo tuviera tiempo para una frase les diría “señoras y señoras diputados, todos ustedes se hacen pajas”…. no eran los tiempos del señor Carod, claro.
Octubre 31st, 2005 at 12:54 pm
Es que a la derecha española le salen los fantasmas hasta por las orejas, y el del sexo es quizá el fantasma más solicitado en esos ámbitos.