586.000 millones
APORTACIONES ECONÓMICAS PRINCIPALES DEL ESTADO A LA IGLESIA (en millones de euros)
Dotación presupuestaria anual aprobada por las Cortes Españolas: 130,7
Subvenciones del Estado a centros privados de propiedad eclesial: 2.524,3
Salarios de profesores de religión: 601,0
Subvenciones para organizaciones sociales de titularidad eclesial: 90,2
Centros hospitalarios y de caridad: 60,1
Capellanías castrenses, en hospitales y en prisiones: 30,1
Actuaciones públicas sobre el patrimonio artístico e inmobiliario de propiedad eclesial: 36,1
Otras actuaciones urbanísticas: 6,0
TOTAL ESTIMADO: 3.521,9 millones de euros. O sea: 586.022.058.000 de pesetas democráticas.
Desgravaciones y exenciones fiscales:
No pagan el IVA, el IBI, Sociedades, Transmisiones y actos jurídicos o documentales.
DATOS DEL AÑO 2001
Fuente: El País, domingo, 5 de septiembre de 2004
A mí me dan un diez por ciento de esto y entono el Ángelus en latín con coros del P.P. y Aznar como solista.
¡Qué cara más dura! Mañana, después de la manifestación, que me devuelvan lo mío. ¡Joder, 586.000 millones de pelas!
Noviembre 12th, 2005 at 7:57 am
De vicio se quejan de vicio
Noviembre 12th, 2005 at 10:51 am
Jooooooooder. Vaya caradura encima quejarse. Siempre he pensado que el Estado, cuanto más separado de la Iglesia, mejor. Además es injusto, ser católico pertenece al ámbito privado, es como un hobby y mi el Estado no me subvenciona los míos…
Noviembre 12th, 2005 at 5:02 pm
Hermanoooo, todo es poco para Dios.:-).
Noviembre 12th, 2005 at 6:08 pm
1° Estoy totalmente de acuerdo en la independencia entre Iglesia y Estado. Pienso que sería buena tanto para la una como para el otro.
2° No es lo mismo el dinero aportado a la Iglesia para realizar actividades con fines sociales o culturales que el mantenimiento de la Iglesia en sí mismo. La contribución a éste último es la que debe ser opcional y voluntaria por parte de cada contribuyente.
El resto del dinero que el Estado da a la Iglesia, como el que da a muchas otras organizaciones, es para cubrir servicios de interés social y cultural que corresponden al Estado pero, desgraciadamente, no los asume, como ocurre con la cooperación al desarrollo. El Estado se lava las manos y carga a las ONG, muchas de ellas de la Iglesia, el marrón de gestionar los fondos. Y digo el marrón porque una de nuestras funciones es justificar gastos y esto, en cooperación, es especialmente duro y costoso. Y menos mal que el Estado deja parte de la cooperación en otras manos, porque si fuera por ellos (PP, PSOE y los que vengan), lo darían todo (perdón, prestarían) en créditos FAD a los países con algún valor geoestratégico para sus intereses.
3° El Estado sí financia hobbies y chorradas diversas que pueden no gustar a todos sin preguntar al contribuyente. Me encanta el fútbol, pero me niego al despilfarro que supone, por ejemplo, una selección formada por jugadores que cobran unos sueldos astronómicos. ¿No deberían ser ellos los que me subvencionaran a mí, que dejémi trabajo para mejorar la educación en Ecuador, de mano de la Iglesia, y sin que el Estado me reconozca absolutamente nada?. Gran parte del dinero que empleamos en la construcción de escuelitas para niños muy pobres forma parte de esas cantidades que tan injustas le parecen a nuestro amigo David. Debe gustarle más que el dinero del Estado se lo lleven Villar, Raúl, Puyol y compañía.
4° Por supuesto que nos deben preguntar si queremos contribuir con nuestros impuestos al mantenimiento de la Iglesia. Pero también deberían pedir nuestra aprobación para las subvenciones a otras organizaciones sociales, que hay muchas y casi todas tienen subvención. Yo tengo unos amigos que, para irse ellos solitos de excursión, constituyeron una asociación con la que reciben subvención pública. Y así hay muchas asociaciones. El dinero que recibe la Iglesia se utiliza en muchos casos, mal que bien, con fines de interés social. Contribuir al mantenimiento de estas asociaciones con nuestros impuestos debe ser siempre opcional y voluntario. Pero con más razón en el caso de tantas organizaciones de dudoso o inexistente interés social, como la de mis amigos.
5° Lamento la reaparición del insulto y la descalificación gratuita en lo que alguna vez me pareció un foro de diálogo. Pero lo que más me preocupa es quétrauma infantil debió sufrir el pobre David a manos de algún eclesiástico para que ahora nos estéllamando “sicópatas pervertidos” a todos los que formamos parte de esta difícil e imperfecta institución (como todas) que es la Iglesia. Yo, por mi parte, tengo muchos defectos, pero ni soy sicópata ni pervertido. Por eso harécomo me enseñó mi madre: “a palabras necias, oídos sordos”. Quépena que alguien que escribe tan bien como tú, amigo David, desperdicie su talento con descalificaciones soeces y groseras que no vienen a cuento.
Noviembre 12th, 2005 at 6:13 pm
Bravo Abelardo, bravo
Noviembre 14th, 2005 at 4:55 pm
Falta sumar los negocios más o menos legales (inversiones, patrimonio inmobiliario, acciones y títulos, etc) y los abiertamente ilegales, como la presunta (faltaría más)pertenencia a una red internacional de tráfico de armas y drogas que un fiscal italiano imputó al ex arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles (por cuya causa el señor arzobispo no podía hacer la visita anual al Papa, so pena de ser arrrestado por la Guardia de Finanzas en cuanto llegara a Roma), y que incluso generó una petición de extradición de este santísimo caballero, desgraciadamente denegada por el gobierno de Felipe González.
Es sólo una mínima muestra de los negocios de estos santísimos varones hijos de la gran Iglesia.
Noviembre 14th, 2005 at 6:11 pm
Más que por dinero, este sábado la iglesia se quejaba por perder poder de decisión por perder esa autoridad que nuestro gobierno, con nuestro beneplacito le ha dado durante estos últimos 10 años de más y más concesiones a la educación concertada.Perder ese gran poder que es formar a la juventud española tal y como a ellos les parece es lo que no quieren perder.Lo recuperaron y aumentaron hace 10 años , ahora no quiere volver a perderlo.
Porque al fin y al cabo, en muchos de los colegios, los pagos del estado no son rentables o muy rentables , aún más si lo comparamos con los beneficios que obtendrían creando una institución privada tal y como se encuentra la sociedad actual