puedo prometer y prometo

19 de Noviembre de 2005

Flor de otoño

Archivado en: General — D@vid @ 7:25 pm

Vengo de asistir a la representación de Flor de Otoño, una mediocre función de un anodino autor con un desafortunado montaje que soporta un grupo de vulgares actores y de la que tampoco tenía referencias previas positivas. Pero como un amigo nos invitó a un distinguido palco, allá que nos presentamos para sentirnos por una vez como buenos burgueses encaramados en el coqueto y encantador María Guerrero.

La obra tiene su tiempo en los años treinta del siglo pasado, en la convulsa Barcelona de los movimientos anarquistas y de los acomodados comerciantes e industriales del Ensanche, con su contradictoria conducta de comunión por la mañana y por la noche aficionados a los lupanares del barrio chino, a los locales de alterne del Paralelo, a la sexualidad confusa, a las drogas y a la mezcolanza con el hampa y los matones.

Durante las insoportables pausas que se producen aparecen imágenes, titulares de prensa, voces de la época que rememoran aquellos turbulentos años hasta la llegada de la II República.

Al finalizar la tediosa comedia, ya descendiendo las escaleras, escuché el comentario crítico de dos señoronas, de las de antes, que bien pudieron haberse sentado en El Liceu o ser su pardigma si por nacimiento y lugar les hubiera correspondido: les había agradado la obra pero se complacían afirmando que no era el mejor momento para representarla, con la que estaba ahora cayendo en España que tanto les recordaba los mismos desordenes, los síntomas de caos y descomposición que entonces se padecieron.

En ese instante me percaté de que realmente mañana nadie, ni los más imbéciles adeptos, pueden conmemorar nada: Franco no ha muerto. Sigue palpitando en los corazones de demasiada gente que añora la revancha, la venganza, el odio, la represión, el fusilamiento, la cárcel y el exilio para todos aquellos que no piensan como ellos. Estas buenas señoras bienpensantes y de orden de toda la vida, de comunión también diaria votan, con absoluta seguridad, al P.P. y añoran a José María Aznar… y a Franco: ¡qué acertada pareja!

Bueno, pues yo no digo más que para mí si se murió hace treinta años y que no lo echo en falta. Solamente tengo un deseo insatisfecho: ¡Ojalá no hubiera nacido!

2 Responses to “Flor de otoño”

  1. Julián Says:

    No se si recordarás que nuestro ancestro decí­a que no nos han podido perdonar nunca que les “Perdiéramos la Guerra”

  2. david Says:

    Pues, efectivamente,yo también soy el toro que mató a Manolete. O lo que quieran,

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