El aroma de las palabras (final)
Chinarro.
1.
m. Piedra algo mayor que una
china.Desde que hace un par de siglos perdí una apuesta con mi señora (con el consiguiente desdoro para mi dignidad lingüística) a costa de la existencia y el significado de la palabra
garrucha cuando porfiábamos sobre términos castellanos, no opino ni confirmo nada si no es en presencia de mi diccionario.
Chinarro es como mi esposa denomina cariñosamente a su perro -un yorkshire terrier que le regalé, a petición, por Navidad- y que está resultando, por sus extravagancias y caprichos consentidos, toda una extensión de cualquier hijo tardío. No digo más que si micciona en parque público o atiende alguna orden se debe a su propio instinto y a los inteligentes genes heredados de su raza que desde hace cientos de años convive en común techumbre con el hombre. Nada achacable, por tanto, a la educación recibida o a la disciplina impuesta. Vamos, tal que un vástago.
Así que cuando su ama comenzó a decirle chinarro, chinarrito, me fui raudo, quedo y directo al manual de la RAE a consultar... y luego callé para siempre.
Es término que usa con asiduidad mi suegro, castellano viejo de apellidos con tanta raigambre como Vivar o Lara. Es él hombre con la justa instrucción de lo que antiguamente denominábamos las cuatro reglas pero heredero forzoso de esta hermosa lengua que, como los amores más profanos, estamos arrinconando. También señala como
ligaternas a los saurios comúnmente conocidos como lagartijas... Y una prolija lista de palabras absolutamente magníficas que conservo en el mejor y más cuidado escondite de mi memoria.
No tengo ninguna seguridad (ni falta que hace, sobre todo a tenor de los escasos comentarios recibidos) de la utilidad de la serie que sobre las palabras he escrito durante las vacaciones ni, tan siquiera, del futuro de nuestro idioma que, al igual que algunas especies, podría desaparecer sin que el mundo padeciera el más débil espasmo. Da lo mismo. Yo sólo he buscado mi satisfacción personal y la de aquellos que obtienen algún placer con este juego acrobático que a mí tanto me priva.
Chinarro me trae el aroma del humo que se escinde desde las lumbres que calientan la
gloria (acepción séptima del diccionario. Y se acabó).
el aroma de las imagenes: Katrina.

De nivel 4 sobre 5 (sólo 3 huracanes han azotado EEUU de nivel 5 en su historía)
Ha vuelto a entrar en territorio americano trás su paso por la zona de Florida siendo en ese caso de nivel 1.
A las 06:30 de la mañana, 12:30 en España Katrina, con vientos de 240 kilómetros por hora, tocaba tierra en Grand Isle, en la costa sur del estado de Louisiana. El ojo del huracán avanza a 18 kilómetros por hora en dirección noreste. Toda la zona se encuentra sin energía eléctrica y las calles están completamente vacías. Si sigue este curso Nueva Orleans podría salvarse(ciudad emblematica de la desembocadura del Missisipi de 500.000 hab , situada en su mayoría a 6 metros bajo el nivel del mar , que ha sido evacuada en su práctica totalidad)
La amenaza se cierne ahora contra dos ciudades del sur de Missisipi ( y su industría Química), pero sobre todo contra la ciudad de Mobile, en Alabama, donde los meteorólogos aseguran que Katrina podría descargar toda su fuerza. Se ha declarado el estado de emergencia en estos estados y la alerta es máxima por la fuerza devastadora de un huracán con categoría 4.
Según los expertos un millón de personas podrían perder sus hogares. Y no sólo eso, en la región hay varios complejos industriales de plantas químicas y refinerías, que según las predicciones más pesimistas podrían contaminar el agua y el aire y ocasionar incendios.
Más info en:
http://www.nhc.noaa.gov/ 
Katrina de misma composición que el pasado y desvastador huracán Mitch, ocasionará gastos millonarios para EEUU pero al menos la posibilidades de ese país harán que no existan daños personales tales como los ya ocurridos en Centroamerica con una extimación 10.000 muertos.O al menos eso esperamos.(que el superdome resista y no se inunde)
Mientras entretenía mi insomnio (ayer me levanté de la siesta a la hora de desayunar: marcaban, amenazantes, las 21:29 de mi reloj) escribiendo el relato de más abajo, estaba escuchando los resúmenes de las intervenciones en
la comparecencia de Bono ante la Diputación permanente del Congreso. Puede que por ello el cuentito no me saliera redondo ya que coincidí con el pestilente Zaplana: no se puede ser más cínico, más fullero, más tramposo dialéctico. Es decir, en la línea aznarista más pura. Cuánto sigue mandando ese hombre.
Se presenta como el bueno, como el patriota (¿otra vez monopolio de la derechona montaraz?), como el que nunca, nunca utilizaría a los muertos políticamente... para, acto seguido, poner los cadáveres encima de la mesa y tratar de hacer parangón con el accidente del Yak. ¡Qué descaro, qué inmundicia! Exigiendo, además, la comparecencia de ZP bajo amenaza de comisión de investigación. ¿Pero cuándo se personó Aznar en sede parlamentaria, ante los medios o ante la opinión pública en la otra ocasión? Salvo mala pasada de mi deteriorada memoria, nunca, jamás, aún lo estamos esperando. Y en el interim, con Pedor J. Calvorota de comodín,
insinuando la teoría del ataque al helicóptero. ¡Asco de gente!
No escuché a Bono. Da igual porque me lo imagino. Pero sirva el dato de que ambos personajes (Bono y Zaplana) son amigos que se frecuentan desde su época de presidentes comunitarios, cuando el lío del AVE que tan bien le salió al hoy Ministro de Defensa: todas las provincias manchegas con alta velocidad: a ver quién lo mejora.
Llevo meses convencido de que este otoño nos va a resultar entretenido. Para los que vivimos en Madrid, por doble partida ya que el perturbado Gallardón (¿de qué otro modo calificarlo?), en connivencia con Mari Espe Aguirre (para eso sí que no se pelean), nos dará la oportunidad de permanecer en el coche un par de horas más al día gracias a
las obras inconclusas (¿hay fecha prevista para la finalización de alguna?) que se extienden por todo Madrid y sus alrededores y, así, informarnos debidamente, vía emisoras de radio, de cuanto acontece en estos muros de la patria mía.
Y dicen que va a repetir mayoría absoluta: ¡pues va a ser que no, ya te digo...!
La estrategia del payaso Polonio
A fuerza de ser payaso se olvidó de reír. De hecho, su desmemoria no alcanzaba a ninguna sonrisa infantil o a escorzo de satisfacción sexual: la felicidad es otra cosa.
Terminó de rotular el cartón casi al tiempo que cerraba su equipaje. No tenía inspiración para más literatura: "TENGO HAMBRE". Fue la mejor creación propia, su más alta iluminación.
Pensó, más bien, que no, que el mayor atrevimiento consistió en suprimir la vocal inicial de su nombre, hiriendo así de muerte a las gónadas de la cuna familiar:
-Apolonio, por Dios: qué mierda de rima si no es con demonio.
Su ignorancia le impedía conocer que el polonio, el elemento, es más radioactivo que el mismo uranio, más letal que el mejor amor, al que nunca se le incitó.
"Tengo hambre". Con el cartel y la maleta se aposentó en mitad de la calle, inundado de verde y amarillo el rostro y el ropaje.
Los zapatos, no: negros botines de boda o de funeral e imposible el eslogan si la camisa no cubre las carnes ni el cincho abriga la barriga.
Nadie rió; ninguno se burló: por eso anoche perdió su posición, por lo mismo, porque desde que nació le faltó el don prodigioso de atraer a los demás, de que te quieran.
Pasó un día, y otro y otro sin recoger beneficio de esa industria. Pero el odio aglutinado en tantos años surgió efervescente para completar la solución de la venganza:
- ¡Ya está!
Sin merma de esperanza, comenzó a localizar todos los circos del mundo y aplicó su estrategia.
Los periódicos, cada vez más, encabezaban los asesinatos misteriosos e irresolutos de payasos: Polonio había decidido acabar con todos, y en ello se aplicaba con esmerada profusión.
Aquella mañana, su destino por siempre maldito le dirigió a su antiguo circo, a la caravana de su compañero al que había planeado eliminar como espécimen último de una estirpe maliciosa, origen de sus pesares.
Pero cuando llegó, algo íntimo le hirió la intención: desde el remolque se emanaba un denso humo provocado por riadas de pasión.
Escudriñó, curioso, en el interior e identificó a la mujer barbuda, desnuda, gloriosa, gozando del sexo inconcebible.
La prensa lo recogió:
"Aparece otro payaso muerto, aparentemente por suicidio, penúltimo superviviente de esa profesión. No obstante, el cadáver contenía una mueca de sonrisa intencionadamente infinita."
- Esto da para más - concluyó el redactor jefe mirando la fotografía de Polonio inerme.
el aroma de las imagenes. Irak

Kurdos..suníes, chiíes, todos musulmanes...cada uno con una interpretación distinta del Corán.
Muchos años de Sadam,muchas guerras, muchas bombas...y les quedan unas horas para ponerse de acuerdo en
su modelo de gobierno.República Federal o República islámica.¿lograran ponerse de acuerdo? (al fin y al cabo todo se reduce a eso).
Si consiguen convencer a los suniís de aceptar la república Federal será una victoría estadounidense, aunque ello dará aún más pie a la insurgencia(principalmente sunií) a seguir en pie de guerra.
Sí no se logra consenso (y se desconvoca la asamblea general) o se acepta una república islámica , será un gran fracaso para EEUU por todo lo que ello conlleva y a su vez traería en peligro una revuelta de los kurdos en post de la independencia del norte del país.
Parece ser que
Kurdos y chiíes ya han llegado a un acuerdo que por el momento suniíes no aceptan ,que al poseer mayoría en la camara pretenden llevar adelante.¿Podra sostenerse un acuerdo así?Apenas en unas horas se podrán empezar a aclarar las cosas.
De momento en EEUU ya se habla de seguir 4 años en Irak...
(VII) Amolar:(De muela).
1. tr. Sacar corte o punta a un arma o instrumento en la muela.
2. tr. Adelgazar, enflaquecer.
3. tr. coloq. Fastidiar, molestar con pertinacia. U. t. c. prnl.4. tr. Méx. dañar (causar perjuicio).
5. prnl. Méx. frustrarse (malograrse un intento).
MORF. conjug. c. contar.
hay que ~se.
1. loc. interj. coloq. hay que fastidiarse.no te amuela.
1. loc. interj. coloq. Esp. no te fastidia.V. piedra de amolarUn primo carnal de mi padre, nacido en
El Adehüela de Periáñez (ese es el hermosísimo nombre del pueblo de origen de mi sangre paterna), visitaba cada jueves - día de mercado y que aún hoy lo es- la capital en la que habitábamos ataviado con su uniforme de gañán: boina, faja negra, albarcas y alforjas incluidas, y siempre saludaba del mismo modo al niño que era yo:
- ¡Amante, ven aquí!- y me propinaba una tanda de sonoros y babeantes besos desde unas fauces melladas que mi repugnancia aceptaba porque acarreaban el premio de algunos generosos reales: sin saberlo, ya comenzaba a corromperme...
Enseguida, como producto del espionaje a las conversiones de los adultos, empezó a disgustarme el término, ignorante yo de la corrección y pulcritud del adjetivo referido a los infantes.
Los jueves se infestaba Soria de pueblerinos a los que, de adolescentes y con el ensañamiento burlesco inherente a esa edad, llamábamos "americanos" y que se reunían espontáneamente en los aledaños del bar Torcuato, en la calle de El Collado, resueltos los asuntos que les habían acercado a la capital. Algunos marchaban antes de comer en las tartanas con bacas repletas de jaulas y bultos sospechosos y otros desplegaban en el parque, sobre mínimos manteles de cuadros, en la pinada que inicia el alto de la Dehesa, cerca de una fuente de tres caños con pilón, sus tarteras rebosantes de los sabrosísimos productos caseros de la matanza.
Mucho después he recordado la retahíla de frases y palabras que aquellos paletos proferían en el castellano más puro que se habla en tierras patrias, muy a pesar de vallisoletanos (plagados de leímos, entre otras lindezas) o burgaleses (que mal usan abusivamente del condicional en lugar del subjuntivo) u otras localidades que se arrogan la propiedad inmaculada de nuestro idioma:
- ¡No te amuela! - que hubiera afirmado mi pariente sustituyendo el vulgar "¡no te jode!" o el cursi "¡no te fastidia!" por ese sugestivo, preciso y contundente verbo...
Amolar me regresa los aromas de las cuadras, la inseguridad aventurera de los palomares, el inmenso fresco del heno y la humedad de los ribazos, del infinito misterio de los ríos con peces de mi niñez.
(VI) Zascandil:1. m. coloq. Hombre despreciable, ligero y enredador.
2. m. desus. Hombre astuto, engañador, por lo común estafador.
3. m. desus. Golpe repentino o acción pronta e impensada que sobreviene, comparable a un candilazo.Zascandil era el adjetivo que aplicaban los colegas a un funcionario de Correos sin que la oculta causa del sin par apelativo tuviera aparente razón o motivo. El burócrata empleaba sus veranos en la muy lucrativa labor de cosechar espárragos riojanos en predios familiares, y ahí me percaté yo de que no medraban pelados y envasados en hoja de lata desde su terruño de origen.
También semejante prójimo decía que solía acudir a disfrutar de sus vacaciones a la costa...
- ¿A qué costa vas? - le inquiríamos.
- A la costa de mi suegra, adónde si no.
Ya, por último, conocido el ardid, nos intrigaba afirmando que vacacionaba en El Resto, como si fuera sitio, cortijo o finca afamada. Mas cuando le preguntabas por la ubicación de ese empíreo, contestaba con risita sardónica:
- ¿Acaso no ves el parte metereológico: en Galicia, lluvias, tormentas en los Pirineos, heladas en Castilla; en el resto, buen tiempo? Pues ahí voy yo.
Por extrañísimas asociaciones de ideas el fulano me recordaba a Fu-Manchu, protagonista de una serie de películas visionadas en la sala Proyecciones, madera en butaca y tarima aromática por suelo, que en otra holganza narraré.
Zascandil me huele al pestilente zotal de los cines de mi infancia y a retretes de mancebías.
(V) Garrampa:(Del prov. garrampe, y este del franco *kramp; cf. rampa 1).
1. f. Ar. calambre.Un joven galeno soriano, amigo de un mi hermano y oriundo de pinares, afirmaba contundentemente que le provocaban garrampa y gastralgia las operaciones de fimosis y que, por ello, solicitaba a amigos y allegados ajustaran con otro mata sanos semejante intervención en aquellos tiempos en los que tenías que asistir por sesiones promediadas al cirujano para que te rebanara adecuadamente, tal era el excesivo sobrante que sitiaba el glande.
Como es bien sabido, a los españoles de mi generación lo que más nos ha desbordado ha sido inútil pellejo, frenillo desaforado y nos han escaseado, entre otros muchos arreos, centímetros reglamentarios, que resolvieron en veraz la frase aquella de "mira con qué poco me he confortado", reiterada con sorna y silabeo arrastrado por compañeras, novias, esposas, amantes fugaces o pasajeras y de ocasión.
A mí, solventado el incordio de descapullar, me han provocado garrampa otras cosas en la vida. Por ejemplo, personajes, gentes del famoseo, políticos en general, militares de graduación, guardias civiles de los de ahora y de los de siempre, cuadros de Tàpies, canciones de Bustamente, Urdaci en particular, Anita Botella, Zaplana, Pedro J. Calvorota, las vulpes promiscuas y, sin embargo, numerarios del Opus, el noventa por ciento de los escritos de Cela y el mismo porcentaje de García Lorca, el Pérez Reverte y todas las creaciones del marketing... ¡coño, que reboso el pliego!
La garrampa, pues, me afecta más a los músculos de las neuritas que a las pantorrillas o a los miembros (es un decir), aunque en saludos protocolarios a manos ajenas de tacto flácido y sudorosas también aflige mis palmas, y hasta a mis órganos de la parte baja con inerme tembleque.
Garrampa me atufa a líquidos antisépticos, aldehído fórmico, cloroformo, brebajes, comprimidos y putefactas gasas usadas, y me inunda el paladar de sabores hospitalarios.
17 militares españoles muertos en Afganistán
FALLECEN 17 MILITARES ESPAÑOLES EN ACCIDENTE DE HELICÓPTERO EN AFGANISTÁN
imagen de la zona del impacto.El ministro de Defensa, José Bono, ha viajado esta tarde hacia Herat y ZP ha suspendido sus vacaciones.
Un grupo de 17 militares del Ejército de Tierra ha fallecido en la mañana de hoy, 11.01 hora local, en un accidente de helicóptero cuando realizaban ejercicio de adiestramiento al Sur de Herat. José Bono ha expresado su pésame a los familiares de los soldados fallecidos y ha manifestado que no se descarta ninguna causa en la caída de la aeronave, también en el transcurso de su comparecencia ante los medios de comunicación, el ministro de Defensa indicó que en el proceso de identificación y traslado se utilizará el protocolo de actuación publicado en el Boletín Oficial del Estado del pasado día 19 de enero.Los fallecidos pertenecen al Batallón de Helicópteros de Maniobra IV (BHELMA IV) de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) con base en El Copero (Sevilla) y al Regimiento de Infantería Ligera Aerotransportable ?Isabel La Católica? nº 29 de la Brigada de Infantería Aerotransportable (BRILAT) con sede en Figueirido (Pontevedra). El contingente militar español está integrado en la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF) que ha sido reforzado recientemente para garantizar el proceso electoral del próximo mes de septiembre.
Los militares fallecidos del Batallón de Helicópteros de Maniobra IV son:
- capitán David Guitar Fernández
- brigada Juan Morales Parra
- sargento Alfredo Francisco Jodar (un abrazo familia)
- soldado Pedro Fajardo Cabeza-
soldado José Manuel Moreno Enríquez
Personal destinado en el Regimiento de Infantería ?Isabel La Católica? y fallecido en el siniestro:
- teniente Javier González Hernández
- sargento José González Bernardino-
cabo Daniel Abreu Fernández
- soldado Diego González Blanco
- soldado Diego Prado López
- soldado Isaac Calvo Piñeiro
- soldado Jesús Casal Rivera
- soldado José Antonio Martínez Parada
- soldado Iván Vázquez Núñez
- soldado Gonzalo Casalderrey Nazara
- soldado Pedro San Marín de Veira
- soldado Pablo Iglesias Sánchez
En la actualidad Las Fuerzas Armadas españolas tienen desplegadas un total de 2.258 personas en distintas operaciones de mantenimiento de la paz fuera de nuestras fronteras, la distribución es la siguiente:
- Bosnia i Herzegovina 450
- Kosovo 768
- Haiti 199
- Afganistán 841
El número de observadores asciende a 19 distribuidos de la siguiente forma:
- Congo 2
- Kosovo 2
-Haiti 2
- Sudán 5
- Etiopía 4
- Ex Yugoslavia 4
el aroma de las imagenes.

Tras años de ocupación de la franja de
Gaza, Israel ha dado el primer paso para la paz siguiendo la hoja de ruta.
Con muchos colonos descontentos ante tal paso y con la amenaza de convertir Gaza en territorio de Hamás, el siguiente paso debería ser la desocupación de Cisjordania para poner en práctica la teoría de un territorio, dos países.
El aroma de las imágenes.

Triste aniversario se cumple hoy...para que decir palabras sí la imagen lo dice todo.
Vuelven los tiempos de guerra...Hagamos porque no se vuelva a repetir tal putrefacto aroma de instantanea.
vale.
(IV) Ínfula:1. f. Adorno de lana blanca ceñido a la cabeza y con dos tiras colgantes a los lados, que vestían antiguamente algunos sacerdotes gentiles y algunos reyes. Más en pl.
2. Cada una de las dos cintas anchas que cuelgan por la parte posterior de la mitra episcopal. 3. pl. Presunción, vanidad: con tantas ínfulas se ha ganado la antipatía de todos.
4. darse ínfulas loc. Presumir, darse importancia: la mayoría de los personajes de la prensa rosa lo único que sabe hacer es darse ínfulas.Mi padre recitaba las primeras frases de El Quijote de carrerilla, y como todo conocimiento inútil le sirvió exclusivamente para ganar un popular concurso de la radio local cuyo premio he olvidado por superfluo y melindroso: no recuerdo haberlo compartido o disfrutado. Tal vez, sin embargo, fue el negocio más provechoso que en vida hizo.
El caso es que en la magnifica novela aparecía un lugar denominado Ínsula Barataria que yo confundía o trabucaba con ínfula y, en el fondo, no estaba tan extraviado: las ínfulas no dejan de ser vanidad de vanidades.
También, posiblemente por concomitancia fonética, me pareció un término que hinchaba y engrandecía las frases, haciéndolas más ampulosas y pretenciosas y que concedían importancia a lo que narrabas.
Creo, no obstante, que era mi madre quien más a menudo y con más saña utilizaba la palabra, sobre todo refiriéndose a otras mujeres:
- ¡Mira qué ínfulas se da ésa!
Son los lamentables consecuentes de habitar en un lugar angosto, en lo físico y en lo social: todo el mundo condenaba al otro con resultado pernicioso.
Me entusiasma incluir el vocablo, siempre que viene al uso, porque impregna un aroma de prestancia a cuanto digo.
Otra vez la Guardia Civil
Sirva como antecedente un hecho real acaecido en los primeros setenta:
El cuñado de un familiar se había desplazado a las fiestas veraniegas de un pueblo de la provincia de Soria en compañía de otro amigo y dos chicas. A su vuelta a casa, al volante de su automóvil e imagino que vencido por el sueño y mermadas sus facultades por algún combinado de más, no se percató de la presencia de una pareja del instituto armado que con tenue y fugaz candil le trataba de señalizar un control. Los guardias, sin más preaviso, abrieron fuego con sus armas e hirieron de muerte al conductor.
Lógicamente, mi familiar, pasado el trago amargo del entierro, se personó en el Juzgado de Guardia y denunció los hechos. El Juez sobreseyó el caso porque "el culpable había fallecido" (sic). Eran tiempos dictatoriales y con ETA recién nacida, descerrajando cargadores en cabezas como las de una tal
Melitón Manzanas.
Como finalmente en vida se imparte algún tipo de justicia, a los pocos meses el presunto asesino (como les gusta adjetivarnos a ellos) murió aplastado por un camión. Cosas que pasan.
Este triste asunto me hizo conocer el denominado
"Crimen de Cuenca" -que
Pilar Miró llevó al cine ya durante la transición democrática y que a punto estuvo de dar con sus huesos en penal para mujeres- y, un poco más tarde, asistimos a los
sucesos de Almería y también a toda la ponzoña y podredumbre que hemos sabido acerca del
cuartel de Inchaurrondo.
Después del asalto de los bigotudos tocados de tricornio al Congreso de los Diputados y alcanzado el gobierno por el Partido Socialista, pensé que había llegado el momento crucial para eliminar a ese cuerpo con el que yo he identificado siempre la represión franquista. Pero los González y compañía descubrieron una institución paramilitar, mal pagada y peor formada aunque sujetos a una férrea disciplina, que les solventaba muchas cuestiones.
Es probable que algunas personas tengan experiencias positivas con estos gendarmes pero un solo
acontecimiento como el que conocimos ayer basta para cuestionarse la persistencia de un cuerpo que todavía mantiene actitudes no sólo antidemocráticas sino contrarias a los más elementales derechos humanos.
¿Hasta cuándo?
(III) Mujerío:1. m. Conjunto de mujeres.
Desde hace un puñado de años, mi amigo Toño y yo asistimos a las corridas de toros, a la plaza de Las Ventas del Espíritu Santo, sólo por gozar del mujerío. ¡Qué hermosa palabra y qué brevedad para expresar tan intenso conjunto!
El mujerío taurino incluye generosos escotes, breves minifaldas rematadas con unos calzos de tacón infinito, alongando las piernas como torres gemelas; conocidas esposas de alguien y querindongas de otros; famosillas, putillas aficionadas, rabizas competentes y un extenso registro de anónimas que sobradamente merecen las miradas voluptuosas de los rijosillos que por allí merodeamos. Y ellas lo perciben y para eso se acicalan de tal guisa. Hasta en el temprano Mayo lucen todas un bronceado espectacular que les sobreviene como un estallido de flor primaveral. ¿Cómo lo harán? La respuesta pertenece al sortilegio que las hembras se transmiten de madres a hijas, y entre ellas mismas en los retretes de bares y discotecas. Digo yo que a esos esforzados trabajos aplicarán sus prolongadas estancias en tan cutre estancia...
Poseamos la localidad en el tendido que fuere, siempre nos adentramos por el patio de caballos a sabiendas de que es portón frecuentado por ese mujerío primoroso. Remoloneamos mientras saludamos a conocidos y paisanos pero sin trastocar la atención en lo fundamental y previniendo al otro si nos percatamos de que le resulta desapercibida alguna sobresaliente doncella.
En esto últimos años padecemos una pandemia irritante: la impenitente moda de usar sujetadores carísimos y de marca, que sólo dejan los tirantes al descubierto privándonos de la otrora solaz visión de unos insinuados pechos o, hasta en jornadas venturosas, senos libres, casi completos como lunas nuevas rematadas por Rubens.
Mujerío me provoca más sabor suavemente salobreño que olor, más recuerdo de labios deseados y bocas imaginadas que de aromas cercanos de hálito pasional.
(II) Calafate (calafateador, ra):
m. y f. Persona cuyo oficio consiste en calafatear naves: los calafateadores del astillero.
Calafatear:
tr. Impermeabilizar las junturas de las maderas de las naves cerrándolas con estopa y brea: calafatearon el bote antes de guardarlo.
Sellar cualquier juntura: calafatearán el sótano en primavera.
Merodeaba un tal señor Lallana por la librería de mi padre cuyo saludo de bienvenida siempre incluía esta palabra:
- ¿Qué tal, calafate?
El susodicho representaba para mí una amenaza silente y chismosa: era un tuberculoso. ¡Qué horror en aquellos años de penurias y plagas incurables no pregonadas!
Hubo en Soria un solitario y ampuloso edificio, lugar iniciático para los púberes tanto como el osario del cementerio de El Espino, dedicado a la curación de los pacientes del bacilo de Koch y que, según la leyenda urbana, nunca albergó enfermos por su posible contaminación al resto de la población a causa de la dirección de los vientos, siempre soplando desde el norte. Hoy es hospital provincial para moribundos terminales en el que se ha sesgado la vida de algunos familiares.
No alcanzaban mis entendederas a distinguir entre el trato cordial y amable de mi padre hacia el paciente y el temor de apestado leproso que a mi madre producía, confundiendo mis sentimientos de comprensión y compasión con los de temor y repugnancia: escupían pústulas sanguinolentas y retazos de pulmón infectos, según su prosaica descripción.
Por momentos asimilé que les unía, a los varones, cierta común ideología, bien remarcada en mi padre y nada evidenciada en el otro, signo inequívoco de los tiempos represores a los que me remonto. Mas en poco tiempo advertí que no confluían concomitancias políticas.
La palabra surgía de una pasión común e inocente y que cada día incluía esa definición: los crucigramas del diario ABC. Toda una decepción para mis expectantes ojos infantiles.
Calafate me recuerda el olor pardo y a veces húmedo, trastocado, de papel y de libros apelmazados, a los que regresaba los domingos por la noche después de un solaz y reparador paseo familiar.
(I) Peripatético, ca:1. adj. Del peripato o relativo a la escuela o la filosofía aristotélica.
2. Ridículo o extravagante: extraño aspecto peripatético.
3. adj. y s. Partidario de esta filosofía o doctrina: una reunión de peripatéticos.
No recuerdo cuándo escuché por primera vez el término pero es temprana cosecha de mi infancia. Seguramente salió de boca de mi padre -maestro republicano y, por tanto, ilustrado- que solía emplear algunos vocablos exóticos o inusuales para sonrojo de los contertulios que no osaban preguntar, disimulando así su impericia.
A mi me sonaba a una especie de mixtura geométrica y teatral, aunque no conseguía urdir la ligazón de la palabra entre ambas materias.
Un poco más tarde observé cómo se la aplicaban a algunas señoras llamativamente maqueadas y con las prendas muy ceñidas. Y eso, definitivamente, me dejó perplejo: ¡mira esa peripatética! Pero hombre, si más bien el aire de la hembra era risueño, con picardía provocada, y los ojos atrapados en la mirada lasciva de los hombres casados. Yo, francamente, las percibía un tanto airosas, nada patéticas... y no conseguía ajustar el "peri" a ningún ángulo semántico. Tal vez lo asociaba a un apócope de perímetro, término siempre curvo en mi concepción espacial.
En estos años la ha usado asiduamente uno de mis hermanos (residente, para su jolgorio y tiña ajena, en nuestra Soria natal) que frecuentaba los madriles, y para despistar al personal (a nuestras señoras, obviamente) me preguntaba:
- ¿Vamos a ver a las peripatéticas?
La malicia consistía en subir al coche y dar un garbeo por la calle de Orense, adonde se apalancaban las meretrices de segunda que no tenían plaza en los tugurios de alterne próximos y entre los que se camuflaban los primeros travestidos de la postmodernidad. En todo caso la afición no causaba daño o desdoro, ni espiritual ni material, aunque en esas correrías siempre acabábamos en una sala de "bingo", mermados finalmente los bolsos y derrotados por el tedio.
Peripatética me trae un perfume de infancia confusamente maliciosa, como el aroma de la tierra hoy, mojada por fin tras un tormentón de verano que le otorga una sensualidad desbordada.
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