Leía hace unos días lo que escribía el académico y gran columnista
Juan Luis Cebrián -reconvertido en poderoso y multimillonario hombre de negocios gracias al roce de la varita mágica de
Jesús de Polanco- a propósito de la conmemoración de la coronación del Rey.
Amén de disculpar su condición de colaborador con el asesino
Arias Navarro (alias "Carnicerito de Málaga", apodo que le provino por la "limpieza de rojos" a la que sometió a esa ciudad desde su condición de comisario político del fascismo golpista vía fusilamientos masivos tras la entrada de las tropas rebeldes en la misma) engarzaba, como siempre, algunas perlas ideológicas y literarias que se ajustaron a mi memoria como si desde siempre existiera un mechinal elaborado para albergarlas.
Definía a la oposición como "partido aznarista" y a su innoble y antipatriótica estrategia de acoso y derribo del gobierno como "filibusterismo aventurero": desde luego no se puede condensar más en menos.
De modo mucho menos brillante yo hubiera afirmado que estos tipos son todo un abecedario: abarcan de la A a la Z: de la A de Acebes - Aznar a la Z de Zaplana - Aznar. En el furgón de cola figura la R de Rajoy - Aznar y, bailando como un torturado por diodos en sus genitales, la P de Piqué (¿sin Aznar?).
Tengo la impresión de que al igual que los bujarrones y las lesbianas prescidieron del pudor para confesar su condición sexual, estos esperpentos inmorales y sin escrúpulos han abandonado el armario para aparecer sin el tapujo del travestismo de las formas democráticas como los auténticos fascistas dictatoriales que siempre, en sus más íntimas convicciones, han sido.
Sin embargo, las frías estadísticas confirman que no aumentan ni un solo voto con su actitud de clientelismo político a cualquier precio. No les basta con cualquier cosa: hasta quieren, desean, añoran el olor a plomo y a pólvora de ETA si eso les aporta un ciego y radical votante más.
Como ha dicho Felipe González, toda esta crispación terminará cuando retomen el poder. Aunque lo hagan bajo el palio de un golpe civil de estado (a los militares ya les gustaría, ya, pero están paciendo en otro pesebre) coronado por mitras nacional-católicas y del Opus Dei.
Después de todo, son sus modos consuetudinarios: a mi no me sorprenden; simplemente, me descomponen.
Madrid, 0 - Barça, 3. Y pudieron ser muchos más...
Quienes acostumbran a encaramarse a la ventanita de esta bitácora están ya suficientemente avisados de mi irredenta condición de "culé" y pueden sospechar cómo ha transcurrido este fin de semana para mí tras la memorable demostración de fútbol que pudimos contemplar el pasado sábado.
Como los ecos de una victoria tan épica suelen reproducirse hasta bien mediada la semana, acostumbro yo a deleitarme escuchando y leyendo cuanta información tengo al alcance para sentir enorme satisfacción hasta rozar el paroxismo futbolero. Pero tal y como reza el acertado dicho, hoy es un gran día: no te preocupes, alguien vendrá y lo joderá. Efectivamente, no podía ser de otro modo.
Los medios afines y los voceros del P.P. no han dejado las cosas en un simple asunto deportivo sino que han afilado inverosímilmente la punta política contra- catalana del tema con motivo del supuesto comportamiento señero de la afición del Bernabéu. Parece como si por primera vez en la historia del mundo unos seguidores contrariados e indignados por la pobrísima actuación de su equipo demostraran su encono aplaudiendo al rival, y no como reconocimiento de sus virtudes sino para mortificar del modo más cruel a los suyos. Recuerdo perfectamente un 0-6 del Barça en San Mamés, en la época de Cruyff como entrenador, vitoreado y jaleado por todas las gradas... y nadie dijo nada.
En incontables ocasiones, cuando el Barcelona aplicaba la estrategia del fichaje compulsivo e interesado a golpe de talonario y nunca construía un equipo competitivo (lo mismo que le sucede actualmente al Madrid), salieron ovacionadas del Nou Camp modestísimas escuadras que aplastaron futbolísticamente a las supuestas estrellas locales... y ninguno se admiró. Ahora resulta que el comportamiento de los ochenta mil espectadores de Chamartín es una prueba palmaria de que no existe anticatalanismo en Madrid. ¡Venga ya!
Decía uno que el tiempo es juez inexorable que quita y da razones. Hay una espera bien corta para cotejar quién posee la razón: vamos a contar los manifestantes (píos feligreses y sus consejeros esprituales incluidos) que asaltarán de nuevo la calle el día 3 de diciembre en contra del Estatuto y cuál es el descenso de ventas de cava catalán en estas ya inminentes Navidades.
Los medios suelen tomar el rábano por las hojas y habitúan a sacar los pies del tiesto: es su modo abyecto de vida e incluso de supervivencia rastrera ante y contra la inerme e inocente sociedad civil que, en este caso, no ha querido distorsionar una materia que se supone y es meramente deportiva. Sin embargo estos revanchistas no pasan ni una, y fieles a la consigna han arrimado el ascua a una su sardina que terminará por oler a chamusquina. A mí me atufa ya a podrida.
Vengo de asistir a la representación de
Flor de Otoño, una mediocre función de un anodino autor con un desafortunado montaje que soporta un grupo de vulgares actores y de la que tampoco tenía referencias previas positivas. Pero como un amigo nos invitó a un distinguido palco, allá que nos presentamos para sentirnos por una vez como buenos burgueses encaramados en el coqueto y encantador María Guerrero.
La obra tiene su tiempo en los años treinta del siglo pasado, en la convulsa Barcelona de los movimientos anarquistas y de los acomodados comerciantes e industriales del Ensanche, con su contradictoria conducta de comunión por la mañana y por la noche aficionados a los lupanares del barrio chino, a los locales de alterne del Paralelo, a la sexualidad confusa, a las drogas y a la mezcolanza con el hampa y los matones.
Durante las insoportables pausas que se producen aparecen imágenes, titulares de prensa, voces de la época que rememoran aquellos turbulentos años hasta la llegada de la II República.
Al finalizar la tediosa comedia, ya descendiendo las escaleras, escuché el comentario crítico de dos señoronas, de las de antes, que bien pudieron haberse sentado en El Liceu o ser su pardigma si por nacimiento y lugar les hubiera correspondido: les había agradado la obra pero se complacían afirmando que no era el mejor momento para representarla, con la que estaba ahora cayendo en España que tanto les recordaba los mismos desordenes, los síntomas de caos y descomposición que entonces se padecieron.
En ese instante me percaté de que realmente mañana nadie, ni los más imbéciles adeptos, pueden conmemorar nada: Franco no ha muerto. Sigue palpitando en los corazones de demasiada gente que añora la revancha, la venganza, el odio, la represión, el fusilamiento, la cárcel y el exilio para todos aquellos que no piensan como ellos. Estas buenas señoras bienpensantes y de orden de toda la vida, de comunión también diaria votan, con absoluta seguridad, al P.P. y añoran a José María Aznar... y a Franco: ¡qué acertada pareja!
Bueno, pues yo no digo más que para mí si se murió hace treinta años y que no lo echo en falta. Solamente tengo un deseo insatisfecho: ¡Ojalá no hubiera nacido!
Uno de mis amigos de juventud salió médico y desde hace años mantiene consulta abierta en la vecina Toledo.
En su primer verano, recién aprobado el doctorado, fue a dar con su vademécum, su estetoscopio y la impericia que le agarrotaba la teoría aprendida en las aulas a un recóndito, bellísimo e ignoto pueblo de la provincia de Soria,
Espeja de San Marcelino, a suplir durante las vacaciones al titular. Y en angustiada conversación telefónica nos conminó a visitarlo a fin de paliar el tedio que sufría por la falta de distracciones una vez terminado el tajo: creo recordar que ni la tele se recibía entonces por aquellos hermosos pagos.
El día en que llegamos asistimos como falsos aprendices en su ambulatorio, y fui testigo de una de las más desternillantes sesiones de medicina que no mejoraría el mismísimo Groucho Marx.
Llegó, primero, una asustadiza primípara con su bebé enfermito en brazos y tras interesarse por el mal, le preguntó:
- ¿Cuántos años tiene el niño?
Consecuencias de ser bisoño a la par que de no haber experimentado la paternidad. Se puede imaginar con qué premura abandonó la madre el lugar.
Más tarde compareció un anciano, con más años que la orilla del río, con el que tiempo se hubiera ahorrado preguntándole de qué andaba bien y no al contrario.
Mi amigo comenzó a auscultarlo y le dijo:
- ¿Tose usted mucho?
Y el vejete contestó:
- Lo normal.
Con tono airado, el médico le espetó:
- Señor, lo normal es no toser...
Ya, por último, indagó sobre sus hábitos alimenticios y le confesó que comía de todo y que se bebía un cuartillo de litro de vino en cada comida, almuerzo y merienda incluidas. Yo hice mentalmente las cuentas y enseguida calculé que el octogenario paciente se trasegaba al menos dos litros de morapio al día. Pero mi buen doctor ni se había percatado de lo que representaba esa medida de capacidad ni, pienso, la conocía por lo que dio su aprobación hasta que le sacamos de su ignorancia.
Nunca más he regresado a Espeja: si no vas adrede es imposible. Pero tengo la seguridad de que allá los supervivientes todavía recuerdan el verano de interinidad de mi querido amigo.
La evolución animal se perfecciona con la pérdida de órganos y elementos corporales infrautilizados, como el rabo (el de detrás) en el caso del espécimen humano al erguirse sobre dos patas, y del mismo modo se desarrollan otros que permiten afrontar con éxito el medio en el que la especie intenta prosperar. Es probable que, finalmente, se malogre la cola (la de delante) dada la atrofia y desuso que los machos hacemos de ella.
Me he preguntado largamente y sin resultado e inquirido por lo mismo a mis amigos acerca de cómo podíamos sobrevivir los cavernícolas que nacimos el siglo pasado sin la existencia del teléfono móvil pues es artilujio que se ha convertido en apéndice imprescindible aparentemente crecido en la palma de la mano, próximo siempre al dedo pulgar sobre todo en las generaciones más tiernas.
Ahora parece que el "telefonino" (así lo denominan acertadamente los italianos) también es indispensable en la muerte: los establecimientos irlandeses de pompas fúnebres (qué inspirada denominación) han puesto de moda yacer en el catafalco con el dispositivo de marras: es el pretexto por si te hincan bajo tierra aún vivo, en estado catatónico, y despiertas con el traje de madera ajustado sin tener a quién acudir.
Pero ahí se produce el dilema: primero, debes resucitar antes que Cristo porque la pila del aparato no resiste más de treinta y seis horas. Y segundo: ¿a quién llamas? ¿A tu presunta viuda que tal vez esté holgando con su amante de siempre o con uno ocasional y mejor dotado? ¿A tu suegra, que te odió cordialmente mientras te mantuviste sobre el humus y es capaz de acudir a rematarte bajo él? ¿A tus hijos, que a esas horas te han heredado y están en pleno jolgorio y dispendio de tus ahorros? ¿Al 112? ¿Cómo se lo explicas, y con las prisas de la batería a punto de agotarse? ¿A tu mejor amigo, que a lo peor lo matas del sobresalto? Y tampoco puedes acudir a tu jefe: ese cabronazo te solicita explicaciones y razones hasta que la batería se extinga. Ni a los colegas del trabajo por envidiosas razones que son obvias. Es decir, estéril tarea.
Lo mejor va a ser que, todos de acuerdo, incineremos ese invento diabólico que exclusivamente tiene una utilidad: que tu esposa malogre la partida con los amigotes o que tu jefe interrumpa el único orgasmo del que has gozado desde el pleistoceno (con su señora de él, claro).
Me asaltan últimamente sustantivos y calificativos referidos todos a la repugnancia que la realidad me provoca.
Hoy termino la jornada con una desazón interior, con un inconformismo hacia la naturaleza perversa del ser humano que solamente me invita a alojarme prontamente en mi cama, olvidar y esperar a que mañana amanezca otro día preferiblemente mejor.
Cuantos más datos se nos ofrecen acerca del oprobio que está cometiendo el deleznable Bush y sus secuaces con cualquier sospechoso de haber maldecido el día en que lo concibieron, más asco me provoca el tiempo en que me ha tocado vivir.
Ya hay un caso confirmado de un inocente ciudadano alemán al que retuvieron ilegalmente y, seguramente, sometieron a tortura por el delito, supongamos, de lucir una palestina en su cuello. Esa es la razón principal por la que me opongo visceralmente y activamente contra la pena de muerte: uno solo, un único error en administrar el asesinato legal a un limpio ciudadano descalifica para siempre tan horrible condena. Pero además persiste el principio moral contrario a arrebatar la existencia al prójimo, sea reo de lo que fuere ante la arbitraria e inexacta justicia.
Comienzo a rememorar los días previos al nazismo y al fascismo en los que como eran otros los damnificados se miraba hacia otra parte. Y observo nuestra época con la misma desazón y pesadumbre: finalmente padecieron todos, sufriremos también todos.
Quizás consistía en esto el concepto de abandonar el rincón de la historia que tanto pregonaba orgullosamente el mendaz y farsante Aznar. Tal vez se trataba de eso precisamente: convertirse en cómplices del más atroz, desmedido, repugnante y sanguinario sistema político que nunca se haya concebido: la inmunidad de la barbarie.
Deseo, ambiciono, aspiro a que se clarifique verazmente nuestra intervención en los hechos y que se constate que no hemos sido partícipes de esta crueldad. Ni tan siquiera por omisión.
Tal vez la nausea universal no me permita descansar esta noche. Aznar y sus compinches, los obispos y la gente bienpensante y de orden lo harán a pierna suelta. ¡Que el diablo los confunda!
Me había propuesto volver a la carga sobre el escándalo de las cárceles clandestinas que aparentemente tiene la CIA por ahí y de los
vuelos de prisioneros con escala turística en Palma, y cómo no, otra revisión de la manifestación del sábado y de las muy oportunas y loables
declaraciones de Fernández de la Vega advirtiendo a la Iglesia de que ésto se va a terminar. Lo de la pasta, claro. Pero como eventualmente indago sobre los datos de visitas a esta página y desde dónde se realizan, he decidido morderme un tantito así la lengua, por si acaso.
Destaco, con orgullo, que tenemos lectores de casi todos los continentes, especialmente de América central y del sur, lo que me agrada sobremanera. Aunque no es menos cierto que los curiosos que se asoman a esta ventanita son más bien escasos. Parafraseando a
Tierno Galván diremos lo mismo que él afirmó cuando su
PSP (al que yo voté) cosechó un tremendo batacazo en las elecciones de 1978: es que nuestros sufragios son de calidad. Pues esa misma condición atesoran nuestros lectores.
Lo que me tiene acongojado e inquieto, desvelado y atorado es qué diantres husmea la Guardia Civil entre estas chafarrinadas que suelo yo, mayormente, pergeñar y animarme a publicar. Pensaba que la benemérita centraba su misión en desenmascarar a los paidófilos y a otro tipo de inmundos delincuentes que ensucian este magnífico invento de la Internet. Y, a más a más, a localizar rastros sobre asuntos terroristas, criminales o ilegales: no veo que por aquí emanemos esos tufos. Por tanto, salvo que algún miembro del cuerpo tenga una acendrada afición literaria y haya errado en su vocación profesional, están malgastando nuestros impuestos tecleando el nombre de esta humildísima bitácora. Ellos sabrán.
Otro enigmático visitante proviene de la redacción del periódico de Pedro J., de El Mundo, cuyas entradas son mucho más habituales que las anteriores. Y como dudo que su intención consista en calcar o plagiar lo que aquí se manifiesta porque no tendría cabida, probablemente, en sus páginas solamente me queda la inquietud de conocer si es la de chivarse a Pedro J. acerca de los dislates que a veces se me escapan sobre él o si es un insuficientemente avisado lector que disfruta con mi estilo desmañado.
En todo caso esta web la crearon
http://www.pixelydixel.com/ y para ellos será el marrón, que yo no confieso ni amarrado a potro de tormento: no están los tiempos para tontunas.
P.D. Píxel: tiéntate la faldriquera por si tuvieras que echar mano, que está todo a tu nombre.
Poseo muy pocos datos para definir y ubicar al amigo Abelardo. Cuento, básicamente, con la información que proporciona nuestros desencuentros en esta página, y siempre sobre el asunto de la iglesia porque en otros muchos la conformidad es abundante.
Abelardo debe ser un tipo sensacional, de los que entran pocos en docena, y su labor docente y humanitaria en Centroamérica seguro que sobresale por meritoria. Además es paisano, lo que le cualifica para obtener, de modo sincero y gratuito, mi aprecio: somos tan pocos los sorianos que debemos protegernos los unos a los otros como especie en extinción.
Y me dijo, ayer mismo, uno de los halagos que más me gustan: que escribo bien (es que soy un coquetuelo y pelín engreído; vamos, pecados de vanidad y de soberbia según los términos católicos, de modo que si averno hubiere allá que me esperan).
También me ha llamado, elegante y discretamente, necio; lo cual puede ser tan radicalmente verdadero que no gastaré una línea en desmentirlo. Solamente añadiré, a mayor abundamiento en su razón, que no parece lógico que alguien con mi posición laboral y social, peinando incalculables canas, sostenga una ideología como la mía que, reconozco, roza y sobrepasa el desorden mental patológico. Pero es lo que hay.
Me temo que Abelardo, por su lejanía, no escucha la C.O.P.E. ni lee los panfletos que redactan los sicarios al servicio del odio y de la crispación. Y eso no es cristiano y sí constituye cuerpo de ultrajes inmundos contra quienes comenten (cometemos) por infame delito el no pensar como ellos. Y, encima, subvencionado con mis impuestos. Tiene guasa el tema.
Mi infancia transcurrió plácidamente en las calles y afueras agrestres de mi Soria natal, en una libertad cuasi anárquica, y sólo pasé un par de años o tres en colegio de frailes porque mis dos hermanos mayores, expulsados del resto de instituciones de enseñanza de la capital, lo hacían allí. Y el tercero, que soy yo, no cotizaba o pagaba la mitad. Algo así. Y preservo de aquella etapa muchos más recuerdos afables que traumáticos. Aunque sí hay un par de episodios a anotar: una tremenda paliza, con palo, que me propinó un desalmado psicópata por no recitar de carrerilla la segunda declinación de latín y el intento de meterme mano de otro frailón pervertido: no llegó a nada, exclusivamente a conato porque andaba yo ya advertido. ¿Y por eso califico a todos los católicos de esa guisa? Pues no. Pero esas actuaciones son todo un síntoma definitorio del clero y sus prelados.
Un par de matices, paisano: he decidido dejar de ser políticamente correcto e, intentando guardar las normas básicas de educación, expresar lo que realmente siento aunque me cree ojerizas, enemistades o animadversión porque ninguna ventaja he obtenido apareciendo moderado y con la lengua tarascada. Y la iglesia católica en este país no solamente carece de razón sino que ha emprendido un peligrosísimo camino implicándose políticamente, alentando la crispación y la división, alineándose sin disimulos con los ricos y los poderosos y con todos los filofascistas que no han aceptado los democráticos resultados del 14M (Partido Popular y votantes aledaños). O sea, lo contrario que predicó Jesucristo, creo recordar.
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios: un abrazo, compañero, y adelante con tu admirable misión.
APORTACIONES ECONÓMICAS PRINCIPALES DEL ESTADO A LA IGLESIA (en millones de euros)Dotación presupuestaria anual aprobada por las Cortes Españolas: 130,7
Subvenciones del Estado a centros privados de propiedad eclesial: 2.524,3
Salarios de profesores de religión: 601,0
Subvenciones para organizaciones sociales de titularidad eclesial: 90,2
Centros hospitalarios y de caridad: 60,1
Capellanías castrenses, en hospitales y en prisiones: 30,1
Actuaciones públicas sobre el patrimonio artístico e inmobiliario de propiedad eclesial: 36,1
Otras actuaciones urbanísticas: 6,0
TOTAL ESTIMADO: 3.521,9 millones de euros. O sea: 586.022.058.000 de pesetas democráticas.Desgravaciones y exenciones fiscales:
No pagan el IVA, el IBI, Sociedades, Transmisiones y actos jurídicos o documentales.
DATOS DEL AÑO 2001Fuente: El País, domingo, 5 de septiembre de 2004
A mí me dan un diez por ciento de esto y entono el Ángelus en latín con coros del P.P. y Aznar como solista.
¡Qué cara más dura! Mañana, después de la manifestación, que me devuelvan lo mío. ¡Joder, 586.000 millones de pelas!
¿De qué se quejan estos sicópatas pervertidos?
Como técnicamente tampoco soy una eminencia (cielos: ¿para qué sirvo?) y me han contado que eso de tener una IP fija facilita enormemente el rastreo e identificación del origen de los escritos en Internet, voy a empezar a ser políticamente correcto por evitar el riesgo de caer preso en una de esas
cárceles clandestinas que los servicios de tortura americanos (digo, perdón: de inteligencia estadounidense) ubican por ahí y en los que te pueden retener sin derecho de
"habeas corpus" ni de plazo máximo de detención: no sé para qué el amigo
Blair se ha arrojado a los pies de los caballos si no necesita ninguna legalidad para interrogar hábilmente durante el resto de su vida a cualquier sospechoso de haber leído el Corán.
Bueno, eso si no te aplican
fósforo blanco, entiendo que para fortalecer tus neuronas y no con aviesas intenciones de martirio, claro.
Cambiando el tono, en nada ayuda a evitar la espiral de "menos libertad por mayor seguridad"
asesinatos miserables como los sucedidos ayer en la bella Jordania.
Pero si los valores de la democracia se han impuesto en los corazones de los pueblos es, precisamente, porque la democracia es mejor y nos hace mejores ante las crueles dictaduras o los fieros fundamentalismos: olvidarlos es arrojar nuestros principios a la sima de sus bajezas.
Por eso es comprensible que en la muy demócrata Cámara inglesa Tony Blair (el amigo de Ansar) se haya estrellado contra sus propios compañeros de partido: ¡vaya lección, señoras y señores diputados españoles! ¿Hubieran votado todos, de corazón, afirmativamente a nuestra intervención en Irak en caso de tener libertad de elección?
La gran diferencia estriba en que las listas electorales inglesas son abiertas y que los aspirantes a diputados lo hacen por distritos o circunscripciones determinadas al contrario de los que sucede en España (con perdón) que están amarrados por grueso cabo de cabrestante a los intereses del partido y se presentan por provincias que, en muchos casos, ni han visitado en su vida.
Aunque ya es viejo, para finalizar lo diré, que si no reviento: José María Aznar no mintió, hubo armas químicas de destrucción masiva en Irak... pero las llevaron los invasores.
Juez Garzón: ¿cuándo vuelve para trincar a esta banda de ignominiosos?
Me cuentan como sucedido que unos meses atrás a un compañero de mi hijo le sobrevino la dicha de la paternidad en los servicios de urgencias de un establecimiento hospitalario público.
El buen muchacho, entre la emoción y el jolgorio, apercibió a la enfermera para que no le confundiera al vástago con otro nacido en los mismos momentos, a lo que la sanitaria le respondió que no existía motivo para tal cuita ya que su primogénito tenía la condición de ser el único bebé de raza blanca alumbrado aquella noche en la muy castiza maternidad.
Puede parecer broma o chanza pero nada más lejos de una realidad que, igualmente, se percibe en otros ambientes. Hoy, por ejemplo, he callejeado, desorientado, entre los otrora muy chelis distritos madrileños de Carabanchel Bajo y Alto, en busca del camino a mi casa, y por momentos no he identificado a ningún transeúnte cuyo aspecto me invitara a indagar acerca del lugar donde estaba ni de la dirección para alcanzar mi tránsito más adecuado.
Sucede algo semejante si me pierdo por el inmenso distrito de La Latina o vago nostálgico por mis calles de Las Ventas: idiomas, vestimentas, comercios, músicas, actitudes, miradas, restaurantes, multitudes extrañas para los recuerdos de mi primera juventud.
Me pregunto si la simple semilla de mi desconfianza, de mi cobardía y de mi aturdimiento germinarán en tierra de cultivo para que mañana ya no reconozca las calles que fueron barrio, el territorio que creó mi hogar, el entorno vital que amparó a mi familia. Puede que lo que ahora son sólo sensaciones condenen después a una generación de hijos de inmigrantes que, finalmente, resultarán desarraigados y desesperados herederos de la nada.
Madrid no es París. ¿Pero dónde está la frontera? ¿Cuándo se encienden y por qué comienzan los días de ira? Leo que en París los jóvenes violentos deben desalojar los catres de sus mínimas infraviviendas para facilitar el descanso a sus hermanos pequeños y que en ese deambular nocturno se consolidan los odios y las estrategias de la agresión. También, cómo no, culpan a la religión y a las consignas que escuchan en las mezquitas que se convierten en el detonador de la barbarie.
Recuerdo demasiados ecos de sucesos que sonaban tan lejanos y alejados... hasta que un maldito día te explosionan mochilas con bombas en los cuerpos inocentes de tus semejantes y comprendes que la realidad es más ruda que los simplones y buenos deseos de paz, convivencia y armonía.
El destino nos ha asignado como compañero un tiempo difícil, de zozobras e incógnitas sin resolver, en el que necesitamos a los demás sin que ellos nos molesten, que se constituyan en mercenaria legión de injustas soldadas de hambre y esclavitud, en invisibles obreros y en silenciososa e inexistente masa humana que no moleste nuestros gozos, nuestros placeres y nuestras conquistas sociales: todo nuestro.
A ver en qué queda esta sinrazón.
Yo tengo un hijo lunático. Y esa condición, por muy dispar de la paterna, como la naturaleza de rubio, la de mohíno o la de idiota irredento es menester asimilarla y aceptarla tempranamente por no sufrir innecesarias fatigas más adelante, en situaciones conflictivas como las reuniones familiares o en celebraciones navideñas y en actos colegiales en los que intentan endilgarte el parecido físico del niño aún a sabiendas y con pregonado conocimiento de que, por extrañas razones, a ti, que te has mudado de domicilio por tres veces en los últimos años, siempre te llama a casa el mismo repartidor de butano, que es rubio como el bebé (tú, moreno), idiota como el vástago (tú, brillante espécimen), mohíno tal que la criatura (tú, simpático y dicharachero animador de festejos) auque desde hace tres años gozas del servicio automático del gas natural.
Pues algo similar le ataca a la derechona, a los filofascistas de este país: son marcianos y más vale que nos conformemos con que dicha afección ni se opera ni tiene terapia de fácil posología ni se disimula o aminora con viajes a Fátima como otras dolencias de más simplona y milagrosa cura tal que la tetraplegia.
Así que ha llegado Marte, en su periplo bianual, y ha reactivado la parte marciana del cerebro que curas, pías señoras, votantes y simpatizantes del P.P. y los radicales de siempre mantienen en estado de letargo, y que no supera el dos por ciento de su masa total encefálica: el otro noventa y ocho se lo ha abducido Jiménez Losantos, ese piadoso periodista que tanto predica la caridad cristiana y el amor a los socialistas como a sí mismo al tiempo que se enriquece a costa de los impuestos que todos los españoles, forzadamente, aportamos a la indigna iglesia católica española y de la JONS.
En esta fantástica revolera ideológica con la que la derechota se ha apoderado de la calle se han puesto a la cabeza de la manifestación los negros cuervos de mal agüero que han aprendido a protestar. ¡Qué digo: hicieron pionero camino y enseñaron cómo hay que tratar a este gobierno de gentuza descreída y bujarrona!
El sábado aplicarán nuevamente la estrategia del autobús y del bocata para atraer a jóvenes cantarines de orfeón de parroquia a la manifestación contra.... ¡coño, otra vez no me acuerdo qué reivindican!
Pero se han equivocado de fecha. Carecen del sentido de la oportunidad y desconocen las sinergias de la mercadotecnia actual. Mejor, infinitamente más productivo hubiera sido celebrar la "mani" (¡uy ese afán de las niñas pijas por comerse todo lo se pone grande... hasta las palabras!) el subsiguiente sábado y habíamos ofrecido a la clientela un fin de semana completo por el mismo precio.
Programa:
- A las 7:00 Santa Misa y Eucaristía en la Parroquia habitual
- Desayuno fraternal, recogida de viandas para el camino y subida a los autobuses
(Durante el viaje se procederá al rezo del Santo Rosario en pro de la salvación de España así como al ensayo general de gritos y consignas en contra del gobierno)
- Sobre las 11:00 llegaremos a Madrid, zona de aparcamiento para autobuses del Parque del Oeste, donde rezaremos un Ave María ante la estatua de Nuestra Señora erigida por nuestro amado ex alcalde y próximamente beato Excmo. Sr. Álvarez del Manzano (Gallardón va a ir al infierno, por rojo y por putañero, hale)
- A la 12:00 rezo de El Ángelus y, a continuación "mani".
- Sobre las 14:00 comida y tiempo libe para la holganza (se ruega la formación de grupos de sólo chicos y sólo chicas: quien evita la tentación, evita el peligro).
- A las 18:30 regreso a los autobuses para iniciar el camino al estadio Santiago Bernabéu. Se hará entrega de las entradas y de banderitas españolas con el águila imperial así como de las consignas en contra del Estatuto y de Cataluña (p.e.: puta el Barça, puta Cataluña. Y así sucesivamente). De igual manera encontraréis en vuestros asientos la lista de productos y empresas catalanas que tenemos que boicotear.
- Tras el partido, y celebrando con cantos a María nuestra victoria sobre el enemigo, regresaremos en los autobuses para iniciar la marcha hacia El Valle de Los Caídos a fin de participar en los actos del 20N: quien lo desee puede unirse a nuestros camaradas que esforzadamente realizan el trayecto a pié. Los demás saldremos en autobús hacia la basílica donde celebraremos una solemne vigilia mariana por la eterna salvación de las almas de José Antonio Primo de Rivera, de Francisco Franco y por todos los caídos por Dios y por España. ¡Presentes!
- Regreso a los autobuses y tarde libre.
Nota informativa: en Madrid los domingos cierran los prostíbulos, lupanares, casas de cita y lenocinio y establecimientos para holganzas. Abstenerse de visitar a la Casa de Campo que también está cerrada al tráfico. Os lo dice este cura que lo es. Amén.
Va para tres días que el sol de la mañana araña el vaho en las ventanas con una tenue y quebrada fuerza de madrugada rezagada. Arrastra las uñas hendidas en la dura helada de los campos diseñando ajustadas hileras de yunta de labrador, lineales y francos senderos donde los gorriones alcanzan su reserva mínima de supervivencia. La naturaleza ha despejado ya todas las incógnitas para resolver la ecuación de este otoño.
Somnoliento, el cuerpo adquiere perezosamente la condición que apremia la razón aunque la mente se mantiene amarrada a la descuidada jornada de la fantasía nocturna.
Con tanta idea preconcebida hay sentidos adormecidos que agotan y niegan la anticipada esperanza del día. Son las siete de un domingo mesetario donde las pardas quebradas aún no han recibido el calor de la mirada humana.
Se percibe, abrasado, el gris humo de los leños quemados ocultando rayos de inerme sol. Y su aroma merma los pestilentes efluvios de la noche carnal asolada de alucinaciones tormentosas, de sexo gozado en las fronteras del dolor...
Ya solamente persiste la condición de doncel que al alba se adquiere. Luego, el olvido: aparece el espejo que apuñala la imagen atesorada durante la inconsciencia y la normalidad se instala por encima del abismo de la noche: el primer beso, seco y cálido, pulsa los resortes de la cordura.
Lejos del paisaje los perros chillan reclamando su retazo de día.
¿De qué hablaban ayer en el Congreso?
Ebrio y ahíto de disfrutar con tan magnífico fútbol, tantos goles, tantas ocasiones, tal despliegue de buen gusto y florituras malabares como mi Barça dejó sobre el Camp Nou ayer noche (merengues, temblad cual pastelillo recién horneado que el 19N está ahí al lado) me entretuve en cambiar a la 2 para informarme directamente de cómo discurría el show del parlamento. Sobre todo quería formar juicio propio y con el menor envenenamiento posible antes de que me emponzoñaran y descompusieran mentalmente los copleros, mozos de espadas, palmeros y mamporreros del P.P. (Mundo, Razón, ABC, COPE, Onda Cero... ¡coño: mayoría absoluta, y luego dicen de la Ser!), que es que me conozco y me obnubilo.
Como digo que andaba zapeando (de zapping, no de ZP) me asaltaron momentos de duda, instantes de confusión porque era mi convencimiento que en el Parlamento se estaba tratando algo sobre el proyecto de reforma del Estatuto Catalán. Pero no: aquello se asemejaba mucho más a un debate sobre el estado de la nación, a un pleno de reprobación del jefe del ejecutivo o, tal vez, a un juicio sumarísimo contra Zapatero.
Me acongojaron todos (menos uno), los de la bancada de acá y los de acullá, los otros y también los de más arriba.
Mariano, una auténtica patata dialéctica si bien entonando acaloradamente todo aquello que sus incondicionales quieren oír pero sin aportar ni un gramo de análisis ni un centímetro de profundidad sobre la causa encausada, el proyecto de reforma. O sea: ni un voto más. Y tal vez, tampoco, ni uno de menos.
ZP, imposible aparecer más melifluo, más superficial, más tópico: bastantes, muchos, muchos sufragios a restar.
Los del norte, penosos: La De Madre parecía eso, una mamá puesta en el brete del púlpito de la cámara; Carod- Rovira... ¡qué cara dura, tan suavecito y conciliador!; Arturo Más muy en la línea de Kent, el marido de Barby, muy institucional y políticamente correcto. Los del PNV, a lo suyo. Y a los demás no los escuché.
Ah, el pequeñito, al que le adorna la cara un apéndice nasal de gnomo, con calva y sus barbitas: ¡vaya discurso demoledor! Pérez Ruvalcaba, ese sí que me gustó, muy por encima de su jefe, a infinita distancia. Por algo es el único superviviente de la vieja guardia socialista dentro del aparato.
Pero al final me invadió una duda metódica: ¿y si todos tuvieran algo de razón? Entonces, creo yo, se pondrían de acuerdo. O no. Quizás sea esa la conclusión: como cada cual poseen su porción de verdad, nadie quiere prestarla para un consenso o para un apaño, para un arreglo que deje cosida la nación. ¡Qué gentuza!
Y, a todo esto, esta mañana, en el cajero del BBVA una pegatina (previsiblemente impresa en las linotipias de los talleres del P.P.) invitando a los usuarios a boicotear los productos catalanes. ¿Y por qué no a los bancos vascos que pagan religiosamente el impuesto revolucionario a los que ya sabemos? En fin: habrá que meditar seriamente lo de exiliarse.
La Reforma del Estatuto Catalán a votación en el Congreso.
Salvo sorpresa mayúscula, se aprobará a tramite con el voto favorable de todos los partidos salvo el del PP el proceso de reforma del estatut de catalunya del año 1979, que ha sido defendido
esta mañana, por Artur Más,Josep-Lluis Carod-Rovira y Manuela de Madre.
A continuación algunos de los aspectos más destacados del
nuevo Estatuto de Cataluña que se encuentra en trámite parlamentario, durante el cual probablemente será modificado:
IDENTIDAD:
-- El texto incluye el reconocimiento de Cataluña como nación, frente al texto aprobado en 1979 que la define como "nacionalidad".
-- Alude a los derechos históricos.
-- Se establece el principio de bilateralidad en las relaciones entre el Estado y la Generalitat, así como la creación de la comisión Generalitat-Estado que se encargará de los asuntos que afecten a ambas administraciones.
-- Se incorpora el deber de conocer el catalán.
-- El texto prevé que Cataluña tenga un papel en las relaciones con la Unión Europea en los asuntos que afecten a sus competencias o intereses.
INSTITUCIONES:
-- Cataluña estructura su organización territorial en municipios y veguerías y otorga un mayor protagonismo a la administración local y su relación con la Generalitat.
-- Se refuerza la posición del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como última instancia judicial, con una serie de competencias más amplias que en 1979.
-- Se crea el Consell de Justicia de Cataluña, un organismo similar al Consejo General del Poder Judicial.
COMPETENCIAS: El aumento de las competencias es uno de los objetivos principales del Estatuto. Se especifican las obtenidas y se solicitan al Estado la delegación de otras:
-- Sobre el régimen de estancia y residencia de extranjeros y el régimen sancionador de extranjería.
-- Capacidad de gestión de los puertos y aeropuertos de interés general situados en Cataluña.
-- Autorización para convocar consultas populares a través de un referéndum.
-- Gestión de las infraestructuras de telecomunicaciones situadas en Cataluña.
-- La regulación de las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos y profesionales.
-- Poder determinar los órganos rectores, el estatuto jurídico y el régimen de creación, fusión, liquidación y registro de las cajas de ahorro domiciliadas en su territorio.
FINANCIACIÓN:
-- La Generalitat tendrá capacidad normativa y responsabilidad fiscal sobre todos los impuestos estatales soportados en Cataluña, así como sobre la participación en sus rendimientos.
-- La Agencia Tributaria de Cataluña se encargará de la gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los tributos propios y cedidos. La agencia colaborará con la del Estado bajo la fórmula del convenio.
-- Parte de los rendimientos de los impuestos cedidos a Cataluña se traspasarán al Estado para la financiación de sus servicios y competencias.
De momento, por aquí ha seguido saliendo el sol , aunque para mañana ya amenaza
lluvia y eso tal y como corren los tiempos...ya no se si es bueno o malo...(que dirá la biblia al respecto)
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