La radio
En mis innumerables viajes a lo largo y ancho de los atascos de las calles y carreteras madrileñas en permanente obra, acostumbro yo a distraer mi camino con los informativos radiofónicos matinales aunque ya desde la reparadora e indispensable ducha, más temprana, me son familiares todos los titulares y noticias. Y si el tráfico es muy pesado llego a los inicios de las tertulias alimentadas por esos sabios intelectuales que no únicamente de todo peritan sino que siempre poseen la razón absoluta. O sea, un poco como yo pero, en mi caso, sin cobrar.
Escucho un par o tres de emisoras: la Cadena Ser, eventualmente Radio Nacional y Onda Cero. Ésta en último lugar para que su sesgada opinión me haga entrar con el suficiente grado de mala baba a la oficina y que mis subordinados adivinen un rictus en mi semblante, un punto fiero en la mirada que les obligue a emplearse en sus tareas sin avisar más consignas. Si ya quiero armar la zapatiesta, defenestrar a alguno o que me permitan leer la prensa e indagar por la red en calma y silencio total, oigo cinco minutitos antes la Cope. Más rato sería nocivo para mi salud mental y para el bienestar y prosperidad de mi familia.
Aquella rutina, por la insufrible reiteración de los asuntos comentados, también me posibilita meditar absorto mientras conduzco (cualquier día me la pego) y hasta, en contadas oportunidades, recordar trabajos o gestiones pendientes que resolver en el inicio del día: tal es la dilación que me lleva la incorporación a mi despacho. No tengo que reseñar las naderías que igualmente me asaltan en ese intervalo y que, mayormente, luego pergeño y reproduzco aquí.
Una de ellas me ha venido hoy a las entendederas con motivo de la ligereza, artificialidad, falta de rigor y de precisión y modo aleatorio con que utilizan los contertulios las palabras y muy últimamente estas: nación, país, estado, patria: les es totalmente indiferente el uso de esos términos, aplicando el concepto de unidad política al correcto de tierra natal o viceversa o cualquiera de las azarosas combinaciones que con los cuatro conceptos, confusamente mezclados, se pueden realizar. Y es que tan eruditos y versados individuos, licenciados en todo y conocedores de nada, incapaces de sonrojarse ante las majaderías que sin disimulo (y en demasiadas ocasiones con mala leche y ánimo lacerante) sueltan al éter, solamente son justificables por su oficio de ganapanes y protegidos o recomendados de un partido u otro, según el signo ideológico de la emisora. Son tan negligentes y zánganos que ni consultan el diccionario a fin de evacuar dudas, y tan cortos, tarugos y encogidos que ni se informan más allá de lo que sus correligionarios opinan.
Luego, en el café de media mañana, observas cómo pajea el personal y pronosticas, sin ápice de duda, a quién han escuchado. Lo peor es que sin ningún tipo de asimilación, sin desbastar los criterios expuestos, hacen suyas las consideraciones proferidas como dogma de fe. Así nunca aprenderemos a pensar por cuenta propia, a ser libres.
Hagamos un pequeño esfuerzo e ilustrémonos con las definiciones que la RAE nos ofrece sobre los vocablos que antes mencioné. Verán qué divertido.
Enero 26th, 2006 at 1:54 am
en tono de Adra( pintoresco pueblo del litoral oriental andaluz) Pos ta claro…Espajña una y nó cincuentauna lo dice el art.2
amén
Enero 26th, 2006 at 10:40 am
Que consideres sesgada a Onda Cero, de acuerdo, pero que no lo hagas con la Ser, dice muy poco de tu objetividad
Enero 26th, 2006 at 1:44 pm
No soy objetivo ni lo pretendo, Luis, como casi todos que andamos a dos pies. Lo que sí distingo es opinión de información. Y hay maneras y maneras de dar esta última. Algunas cantan que te cagas.
Enero 26th, 2006 at 2:45 pm
Hombre pues si información buscas desde luego que ninguna de las radios actualemente en la onda radiofónica son diganas de escuchar.
Asco es lo único que producen todas, entre la bestialidad de la publicidad y la ausencia total de información a cambio de opiniones claramente partidistas en uno y otro lado …
En fin que si buscas información desde luego la radio no es el medio….
Enero 27th, 2006 at 9:16 am
Ahhhh, entonces la Ser informa objetivamente y opina subjetivamente, y las otras desinforman directamente…
Venga ya
Enero 28th, 2006 at 9:34 am
Mira Luis: a mi me parece mucho más evidente la manipulación totalmente interesada de la información de las otras cadenas. Será que en la Ser oigo lo que me gusta oir. Y la opinión siempre es subjetiva, no hay cáscaras.
Enero 28th, 2006 at 5:45 pm
No salgo de mi asombro
Enero 28th, 2006 at 6:10 pm
De nuevo: cada uno, como la cabra tira al monte, escuchamos lo que más se parece a nuestro crieterio y decimos plenamente convencidos: esos es objetividad. O no te pasa a ti?
Enero 29th, 2006 at 11:29 am
No, eso no es objetividad. La información es la que es, no te puede “gustar” más oída en una emisora que en otra, y si eso es así, algo va mal, porque entonces, la información está subjetivada. Y aquí, subjetivizan todos la información, TODOS, no en vano, cada grupo de información tiene sus intereses creados y muy entrelazados a partidos políticos, PRISA, Telefónica, la Iglesia,…
Que la subjetividad informativa de la SER te agrada porque es más afín a tus ideales, perfecto. Que tu creas que eres capaz de ser objetivo analizando los asuntos políticos (que ya has dicho alguna vez aqui que nanay) pues perfecto también. Que por esa regla de tres digas que la Ser es objetiva en sus informaciones, pues ja.
Y ahora no salgas con eso de que vale, que escuchas lo que te gusta y punto y que te da igual que no sea objetivo, porque ya estas harto de este pais y del PP, que nos conocemos
Enero 29th, 2006 at 6:42 pm
Joer, Luis: perfecto, era eso.
Enero 31st, 2006 at 3:58 pm
Pues a mi también me “mola” la Ser. Y el grupo PRISA. ¿Será porque sus programas me gustan más? ¿o será porque se dejan más pasta que los demás en dar calidad? ¿O será que es lider de audiencia porque todos somos tan segados y rojazos?
Me da igual. Me mola la Ser. Y me mola PRISA.
Ahora vas y te quejas.