Fascinaciones
Para mi sobrina Ariadna, a la que en 26 años nunca felicité por el día de su cumpleaños, con el deseo de que alguna vez me perdone y me frabrique un hilo que obture definitivamente la salida del laberinto de los sueños.
No hay razón vergonzante u oculta por la que silenciar o disimular la fascinación que de niño me paralizaba largamente ante los bastidores de un circo o las traseras de las barracas de feria instaladas con motivo de algún festejo o celebración local. Sobre todo si, como era habitual, se cruzaba mi interesada mirada con la de otro semejante de parecida edad que me forzaba involuntariamente a contraponer la vida arriesgada y azarosa que de ellos yo imagina y la mía tan monótona y exenta de aventuras en una ciudad provinciana, en la más pequeña capital española de entonces. Pero no recuerdo haber compartido con nadie, ni antes ni hasta ahora, esa atracción tan tempranamente arraigada y acerca de la que tantas veces he meditado y hallado como causa última de muchos de los episodios de mi existencia posterior y real, y de por qué han acaecido.
Figuraba yo su cotidianeidad como permanente mudanza y cambio, de cortos o largos viajes, siempre desarraigados, dejando tras de sí cualquier afecto o defecto sin consecuencia o responsabilidad que les sometiera. Y sin escuela ni secuelas, sin horarios ni disciplinas, sin prestamista que demandara deudas a su padre, sin enfermedad porque no gozaban del padecimiento de médico, solamente asistidos por ungüentos y consejas… Viviendo, simplemente.
Y yo siempre los valoré superiores a mí: aun sin intercambiar palabras sentía de modo punzante su actitud altiva y desdeñosa porque jamás prestaban atención a mi presencia, absortos en sus juegos o también en sus tareas mientras yo trataba de adivinar cuál era la dedicación o el esparcimiento por aprender el oficio o la diversión y por si alguna vez me invitaran a participar en sus asuntos.
Ya de mocete púber, en plena época de febriles idilios platónicos, apareció un chavaluco algo mayor, encargado de ordenar y orillar los coches desocupados y abandonados en mitad de las pistas de autos de choque, que se dirigió varias veces al grupito de adolescentes que allá inmolábamos nuestras indecisas y yermas tardes escuchando y acompañando repetidamente las canciones de moda. Siempre le contesté a pesar de que en mi escala de valores su actividad se situaba en el más bajo de los rangos: me incomodaba el pavoneo y la estéril demostración de manejo que hacía delante de las pandillas de mocitas que nosotros pretendíamo y los groseros piropos que les dedicaba y que, para colmo, a las chicas parecía no desagradarles a pesar de un ténue y artificial rubor sobrevenido.
Pero el secreto de mi breve amistad con aquel muchacho lo guardaba su hermana, una bellísima niña morena que idealicé como si fuera Esmeralda escapada de Notre-Dame, por la que sufrí un devastador flechazo que, ya desde entonces, me hizo comprender que el amor no está exento de quebrantos y mermas: como era la taquillera de los coches de choque, gasté todas mis escurridas propinas en solicitarle fichas que luego economizaba aguardando la ocasión de compartirlas con alguna de las otras chicas y así provocarle celos: ¡qué ingenuidad!
Nunca habló conmigo ni me regaló una efímera mirada. Pero yo sí me uní voluntario aquella vez a su tropa y durante ese estío vagué en sueños con ella de pueblo en pueblo, aparcando con pericia los coches cerca de su garita desde la que me sonreía.
Probablemente fue el último verano para mi inocencia.
Enero 28th, 2006 at 10:53 pm
Jo, a mi no me parece una ingenuidad, conmigo surtiría efecto!jajaja
Muy chulo papi, y por cierto FELICIDADES PRIMI!!!!
Enero 30th, 2006 at 9:10 am
Menuda sorpresa!! Esto no me lo esperaba yo! (de hecho, he entrado dos días tarde, jajaja)
Muchísimas gracias, no hay nada que perdonar, esta felicitación vale por las 25 que faltan y la de este año. Me ha encantado, es un regalo estupendo.
Y gracias por felicitarme, primita!!
Enero 30th, 2006 at 12:29 pm
Sinceramente fue tu tía Fely la que se acordó a tiempo, así que pude llamarte pero me pareció que, tal vez, te gustaría más así. Cfreo que sí he acertado, así que ná, al año que viene otra.
Enero 30th, 2006 at 4:36 pm
Jajaja, muchas gracias a mi tia Fely!! Has acertado de pleno, me ha hecho muchisima ilusión encontrar una felicitación aquí. Besos