puedo prometer y prometo

12 de Febrero de 2006

El trastero

Archivado en: Vida — D@vid @ 2:09 am


Antiguamente el trastero se conocía por desván y se constituía en lugar mágico cerca del cielo, desde el que divisabas a mano la luna en noches veraniegas y venturosas, y descubrías el grito del tiempo acumulado en los goznes de los baúles repletos de absolutos arcanos.

El desván era territorio infantil, oculto y vedado, en el que se encimaban los mejores tesoros de vidas anteriores, cercanas, intuidas o narradas, pero con intenso, perseverante aroma familiar.

La estéril avaricia de los hombres acumulaba lo mejor en ese sitio y nadie permitía su alcance: así atravesábamos nuestra primera trasgresión.

Desaparecieron con el polvo de los vientos los desvanes y vinieron destartalados habitáculos a llenar su espacio. Hoy los trasteros sólo almacenan al ser inconsútil que molesta y retazos de un pasado que nunca mejorará el mañana.

Hace un rato bajé al trastero y no pude rescatar mis añoranzas.

One Response to “El trastero”

  1. Julián Says:

    Y lo que es mas grave, tampoco las añoranzas de tus mayores.
    Yo no tengo trastero, pero sí­ algún resquicio de recuerdo adosado en un reló y alguna otra cosa.

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