Mi pequeño 23F
Hace veinticinco años me afanaba en convertirme en lo que entonces denominábamos un ejecutivo agresivo: todavía no se estilaban los anglicismos y solamente contábamos unos cuantos el privilegio de chapurrear inglés, así que nunca llegué a ser un yuppie.
Portaba, además, orgullosamente la vitola de haber luchado contra el franquismo y el arrojo que otorgaba el participar en la transición como ciudadano activo y militante de la balbuciente democracia.
Al las 17:40 me encontraba en unas oficinas de la ya entonces muy representativa calle Serrano de Madrid, reunido con otros colegas y planificando la apertura de un banco extranjero, cuando comenzamos a escuchar sirenas que provenían tanto del paseo de la Castellana como de la propia avenida a la que asomaban nuestra ventanas.
En aquella época estábamos demasiado familiarizados con los brutales atentados de la banda terrorista ETA como para intuir que pudiera suceder cualquier otra cosa, y así lo asumimos e intentamos centrarnos en nuestros asuntos.
Pero el ruido, además de no cesar, se incrementaba a cada instante por lo que alguno interrumpió el comité y comentó con preocupación, desde su visión de la calle, que algo realmente importante debía estar aconteciendo porque resultaba masiva la afluencia de coches de policía (”las lecheras” las habíamos bautizado por su color blanco), todos en la misma dirección.
Inmediatamente me acerqué hasta mi despacho y telefoneé a mi mujer: no había medio más eficaz para conocer la actualidad porque en mi casa siempre estaba la radio encendida. Me informó escuetamente y sin aparente preocupación de lo que había presenciado a través de la televisión (también entonces seguíamos interesadísimos los debates parlamentarios) y me quedé totalmente estupefacto: la guardia civil se había liado a tiros en el Congreso de los Diputados y desconocíamos, momentáneamente, otro pormenor. Alguien confesó poseer un transistor (no estaba laboralmente bien visto) que sintonizamos sin demora. Y aquello supuso el mayor susto de nuestras vidas.
En seguida cada uno partió hacia su domicilio. Yo, con la inquietud de saber si al día siguiente, además de perder mi trabajo, podría ser objeto de alguna represalia así como cualquier otro miembro de mi familia porque para esas fechas ya habíamos alardeado nuestros idearios políticos nada afines a los fascistas ni a la represora guardia civil franquista.
La tranquilidad llenó mi ánimo cuando comprobé que las emisoras de radio continuaron emitiendo toda la tarde y que el diario El País, poco antes de media noche, sacaba una edición especial en defensa de la Constitución que salí, ya sin temor, a comprar: la chapuza estaba consumada por ese glorioso ejército que había empleado el último siglo en dar la vuelta al mundo… en retirada, por supuesto.
Tengo muchos más recuerdos minuciosos de aquellas horas, de esos días, de la gente que me acompañaba y de lo que comentábamos. Y cuento todo esto porque deseo fervientemente que ninguno de mis hijos llame un día a la casa de la memoria -en la que todavía se refugia la más abyecta y execrable historia de este país que algunos añoran y veneran- para encontrar otra cosa que progreso, libertad y justicia social.
Nada hay esclarecido sobre aquellos acontecimientos (sobre todo acerca de la trama civil) a pesar del proceso penal que le siguió y de la pródiga bibliografía editada sobre el tema. Pero para quien no esté al tanto: mañana se conmemora el 23F en muchos cuartos de banderas de nuestros cuarteles. Ellos sabrán por qué celebran una derrota a manos de limpios ciudadanos desarmados, acompañados y jaleados por paisanos afines y votantes del P.P. que, como el delincuente Tejero, ya han añadido su firma en contra del Estatuto catalán. ¡Menudos compañeros de viaje!
Febrero 23rd, 2006 at 12:25 am
Que algo que ocurrió hace 25 años a, aún siembre dudas y miedo..dice algo muy malo de esta sociedad. Que aún haya apoyo en muchas clases sociales de esta sociedad …que los “medios de comunicación” haga negocio montando más ruido del que realmente creo que existe…me indican una realidad que hacen abdicar al más pintado.
Por otro lado..De Tejero a la entrada en la UE pasarón apenas 5 años…de la nada al todo de forma tan sencilla, aún me sorprende cada día cuando lo analizo y del papel que haya podido tener la UE en nuestras vidas.Es curioso, como se puede olvidar tan facil todo.
Febrero 23rd, 2006 at 7:56 am
Adiskide: lo que yo pienso es que se necesita, definitivamente, un partido político de extrema derecha con el que muchos votantes del PP se identificarían y clarificar así el panorama de dónde está cada uno y cuál es su visión de la recientísima historia de España.
Lo que realmente sucedió tras el año 1981 fue que los fascistas de acoquinaron y se refugiaron calladamente en Aliazna Popular. Y el resto de los ciudadanos impusimos nuestra pacífica voluntad de progreso. De ahí tu sorpresa sobre los acontecimientos posteriores.
Hoy, esos mismos fulanos vociferan sin rubor desde las filas del PP.
Febrero 23rd, 2006 at 2:43 pm
No lo creo , esta más de moda y es más intelgente decirse democrata y español, genera más beneficios.
A mi la constitución!
Febrero 23rd, 2006 at 10:19 pm
Bueno … pues gracias a mi estatus privilegiado de ser humano trabajador en su hogar, he estado zapeando los programas matutinos…. Lo primero… Carrillo eres grande ¿pero cuantos años tiene este hombre? de mayor quiero hablar como él tener su capacidad de análisis y de desarrollo de las conversaciones.. simplemente expectacular.
Bueno al lío… después de txiki benegas carrillo, fraga y un montón de personas que estuvieron presentes de alguna manera en el golpe han aparecido los listos…
Los periodistas de investigación… todos, pero vamos TODOS sabían que se iba dar un golpe de estado… joder y periodistas casi de mi edad (estoy apunto de ponerme en la barrera de los 30) conocían las maldades de Milán del Bosch y compañía….
joder que fácil es ver todo a toro pasado, al final el Rey estuvo de casualidad en el asunto, Carrillo se escondió en el congreso y mi abuelo se tiro al mar al ver los tanques en Valencia… hay que joderse ahora todo el mundo sabía que iba ver un golpe de estado… hasta EEUU .. de hecho hoy he tenido que escuchar que algo tuvieron que ver …
Estamos en la OTAN por culpa de Tejero …. esa es la frase final de las argumentaciones matutinas…. que duras son las mañanas sin Mª Teresa
Febrero 23rd, 2006 at 10:40 pm
jajaja, Puedes desarrollar lo de la OTAN que me viene bien reir por el frío de la nieve.
Hoy creo que el Congreso ha hecho una declaración institucional condenando el 23-F, digo yo…¿han tardado 25 años en hacerlo? o es que la hacen anualmente.
Tanto una cosa como otra, me parece aberrante.
Febrero 24th, 2006 at 8:25 am
Parece que se ha armado una buena por el texto de la condeda: el bobo de Rajoy lo ha condenado… después de haberlo votado afirmativamente. Manda huevos…
Voy a ver si encuentro el extraordinario manifiesto que leyó (y creo que también preparó) Landelino Lavilla (Presidente del Congreso el 23F) cuando se reanudaron las sesiones y os lo enlazo.
Febrero 24th, 2006 at 9:24 am
Que vergí¼enza, ahora pretenden reescribir la historia sin que aun se nos haya olvidado. Los padres de la patria…, prefiero ser huerfano antes que potestado por estos “padres”. Habrá que ser sinvergí¼enza para no saber ni agradecer la labor de cada uno. Y los otros, PSOE y PP, callados como putas, hocicando una vez más ante el atropello de unos miserables. No soy monarquico, pero a cada uno lo suyo, y aquel día pudo haber cambiado todo si la decisión del rey hubiera sido otra.
Febrero 24th, 2006 at 2:56 pm
Hoy tuve yo momento marujil con la TV y como decía un señor Polícia Nacional ya jubilado que estubo rodeando el congreso durante el intento de golpe, ese día todo ciudadano , todo miembro de las fuerzas de seguridad por su función tuvo su labor e importancia en el fracaso del golpe,así como cada ciudadano en la labor y magnitud que pudo ejercer desde su posición.¿Para que crear heroes? y más aún 25 años á.La historía es la que es, y la nación(soberanía del pueblo) Española mostró a todos los niveles sus deseos, exigencia e interesés en el devenir que querían de su País. Cada cual según su posición…¿porque seguir haciendo mito de un hecho? ¿para qué?
25 años después, me parece ilógico hacer una declaración como tal , pero ya que la hacen , generalizar y honrar la labor de toda la sociedad española en su posición con respecto al intento de golpe me parece lo más lógico.
Realizar una declaración institucional, anotando más o menos puntos según a quien me parece algo anormal e en contra de la igualdad democratica vigente.
Marzo 1st, 2006 at 5:53 pm
Costó lo suyo, pero el Tejerazo acabó triunfando en 1996.
Claro que antes hubieron de pasar por transigir con la Constitución, los Estatutos de Autonomía, el divorcio, el aborto, el condón y hasta con que el Barí§a ganara la Liga Española, pero todo era poco con tal de que la derecha española recuperara lo que creen les pertenece por derecho propio y que no habían podido reconquistar antes ni a tiros (los dieron literalmente sus sicarios en el techo del Congreso de los Diputados): el Poder, su bien más preciado.
Claro que para llegar ahí hubo que trabajar codo a codo con el mundo de ETA, sus medios y su entorno (sí, La Conspiración), y llamarles luego Movimiento Vasco de Liberación Nacional, y visitar a sus representantes en Suiza y prometerles luego presos por paz, entre otras delicias…pero ¿quéera eso comparado con la recuperación del poder, lograda gracias a, entre otras cosas, la munición que el mundo de ETA-Batasuna y la perrera mediática de la derecha compartieron como buenos amigos?.
Ya lo tenían de nuevo en sus manos, como el globo con el que jugaba el Gran Dictador de Chaplin. El Poder volvía a ser suyo. Y hete aquí que cuando más felices se las prometían, unos moros les jodieron el asunto para una temporada que se presume será larga. Ahora van ciegos babeando ira y rencor por las esquinas, enloquecidos por el “mono” de Poder que llevan encima.
¿Quéhará esta vez la derecha? ¿Con quién se aliarán? ¿québestialidades acometerán, con tal de recuperar el Poder?.
Noviembre 5th, 2007 at 5:45 pm
6. LA MODELO. 1981.
Rafael del Barco Carreras
Pasó el tormentoso 23-F. Durante unas horas se soñó con reformas del Código Penal, o los indultos generales prohibidos por la Constitución, frecuentes en el franquismo, vaciando cárceles. Era imposible que la situación empeorara, y muchos vitorearon a los sublevados. Increíble que se vitoreara a la Guardia Civil, los “picoletos”. En una especie de Síndrome de Estocolmo quienes recordaban muy bien la extrema dureza de las cárceles o el sistema policial franquista clamaban por su vuelta. Con seguridad lo que pretendían muchos de los altos funcionarios, un problema más para justificar el retorno al Régimen dictatorial militar. La presión al máximo, la violencia franquista seguía, y ninguna de sus ventajas. A tener en cuenta que tan solo cinco años antes, en la DICTABLANDA del último Franquismo, había 600 presos, el soñado UNO por celda, máximo DOS, y se pasó a 2.600, de tres, el mínimo, los privilegiados, a nueve o diez el resto. Y ese franquismo homologándose en apariencia con las modernas y progresistas teorías de la reinserción, legisló sobre estudios sicológicos, grados penitenciarios, permisos, y hasta duplicando las redenciones con ordinarias para los que trabajaban, y extraordinarias para quienes no tuvieran trabajo. En la práctica se cumplían condenas ilimitadas en años en apenas días, o nada. Un nido de arbitrariedad y corrupción. Nacieron las JUNTAS DE TRATAMIENTO, donde en principio el CAPELLAN (con la Iglesia hemos topado, ¡y menuda topada!), sus informes y criterio, Don Pablo en la Modelo, dominaban donde después sería la LETRADO JEFE, Doña Pilar Pato, firmando Director, Administrador, Médico, Maestro y un Jefe de Servicios. Todo refrendado por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en Madrid. Un acotado mundo de, por, y PARA FUNCIONARIOS. Y hacía tres años de los MOTINES, la más cruel represión que se recuerda entre los presos vivos. Si ahora, tantos años después, afirmo que no creí que el golpe de Estado triunfara, se me puede tachar de oportunista, pero así fue. El progresismo socialista a un año de las elecciones no formaba parte de la cultura del lugar. Por entonces una de las fugas, de seis, pistola en mano, simplemente por la PUERTA PRINCIPAL, atravesando las cancelas, empeoró la situación. Represión y palizas a destajo.
El “destino”, trabajo, no pudo llegar en mejor momento. Salir de la galería e incorporarme al Economato Central. Pura distinción. Un enchufe en toda regla, y conseguido sin más que mi mujer merodeando con la Tina y su amiga Pilar Pato. El coste lo valía. Conocería a los funcionarios y directivos. Hasta el momento la más larga de las conversaciones cuando el señor Navarro decidió que mi celda era segura para un violador, o el médico Baguñá me recomendara un expediente con alguna enfermedad que intercediera ante el juez de instrucción, amigo suyo, y según él dispuesto a una libertad con fianza, quizá la causa del nombramiento de un juez especial. Unos amigos del Clínico, decía, le recomendaron su intervención, y era verdad, unas amigas de mi mujer, que no perdía disparo.
Si el primer visavís después de meses de calentones a través de las rejas del “locutorio de jueces”, aunque de pie en un mohoso urinario, significó un renacer, el enchufe aseguraba la mejor de las posibles vidas en aquel gran manicomio, casa de los horrores, campo de concentración y sala de torturas incluida. Son más o menos las palabras del primer juez de vigilancia penitenciaria, Gómez de Liaño, al que recordaré varias veces en estos relatos sobre La Modelo. El amor no solo ayudó a superar desastres, creó sueños dentro del peor de los mundos imaginables, y dio sentido a la lucha por la existencia y la vida. Ella, tras veinticinco años, se niega a leer estos escritos, quizá suertes y desgracias al límite provocan dolores insuperables. Mi padre, jubilado de albañil, metido en los 80, con dos guerras, la de África del 21, tres años (tres hermanos y uno muerto participaron), y la Civil otros tres, en el bando perdedor, no superó ni aquella sala ni saberme en aquel lugar. Evidentemente, los Del Barco, no tenían suerte.
Sustituiría a Juan, un abogado condenado por desacato, y mis funciones, trabajo administrativo a las órdenes de Don Daniel, jefe de Suministros y Economatos, contador público, decía, y sus funcionarios, Don Mariano y Don Jesús, un buen hombre que aún está en el 2007 en Suministros, y además despachar a los pocos funcionarios de compras o tomando café. Desde el primer día clasifiqué el trabajo de pura esclavitud, pero procediendo de donde venía, ningún remilgo. Doce horas diarias a tope, y aumentando según Don Daniel valoraba que mi capacidad burocrática se hallaba a su altura. Completa administración y contabilidad, con infinidad de plantillas, formularios, listados, cuadres y controles de los economatos en el interior, y hasta libros oficiales, sin olvidar los intensivos y extensivos para Madrid. Mi experiencia de diez años en el Banco Comercial Transatlántico, banco alemán, y siete años de banquero “sui generis” en la Cooperativa de Crédito, daban sus frutos. Total, terminé “haciéndolo” todo, y hasta con un ayudante para despachar, al que por desgracia al poco decretaron fianza, y puesto que el jefe opinaba que cuantos menos mejor, seguiría solo. Adiós al ayudante, un profesor de los hijos de Don Daniel, en arquitectura técnica, involucrado, a mi entender sin culpa, en la quiebra de la Caja de la Vivienda, tema conocido por mí de años atrás por vocal durante cinco años de la recién constituida Unión Nacional de Cooperativas de Crédito. Un hueso, el jefe, pero sin duda complacido con mi trabajo, y aunque nunca me supuso más ventaja que el “destino” en si mismo, tampoco ninguna desventaja (por el momento). Un departamento donde en la actualidad trabajan SIETE FUNCIONARIOS con sus ordenadores y mil presos menos en la Modelo.
Primera sorpresa, las facturas y recibos firmados en blanco por los proveedores. Después de exhaustivo cuadre entre albaranes, partes del almacén de suministros, notas firmadas por cocina, y una extensa plantilla presupuestaria a tenor de 228 pesetas día por individuo, de un armario con puerta corredera tipo años veinte, salían las facturas y recibos firmados en blanco que yo debía rellenar cuadrando con el conjunto contable. Un traje a medida. Y a Madrid, cada dos meses, confeccionado TODO con la misma máquina de escribir. La cara debió traicionarme porque Don Daniel justificó el atípico procedimiento con la imposibilidad de cuadrar tanto movimiento, “Claro, claro, sería imposible”. Me planteé que si todas las cárceles del País aplicaban esa ciencia contable, ¡menuda la contabilidad nacional!. Recordé mi año en las oficinas del Batallón Madrid XXXI en el Castillo de Figueras donde existía una Caja B por la venta de “sobras” repartida “muy legalmente” entre los mandos. Sería verdad la fábula interna que la dirección y administración alimentaba una gran granja de cerdos a cargo de los presupuestos. Con granja o sin, los altos mandos vivían muy por encima de sus tristes sueldos oficiales, por lo pronto los que conocí tenían su “torre”, segunda residencia. Un negocio adicional los presos presupuestados y cobrados que no comían del asqueroso “rancho” y se alimentaban del Bar Modelo, los paquetes familiares, o la llamada “rutina” de los cabos de galería, vendiendo lo robado en la cocina a través de sus contactos.
Si los números cuadraban, a las muchas columnas de la alimentación se añadían unas muy simpáticas con los hidratos de carbono, calorías, proteínas y otras zarandajas de cada alimento, y ahí, a la corta, me despaché con inventos alterando incluso pasadas cifras de referencia. A ojeo, cantidades y sumas. Mi único callado grito de rebeldía. Si alguien comprobara en los archivos madrileños o en la propia Modelo las facturas falsas confeccionadas con la misma máquina o esas columnas justificando la absoluta bondad técnica de los alimentos, certificaría mi sorpresa. O preguntando actualmente a Don Jesús, o al administrador el “Cojones”, jubilado en la Jefatura de “Asistentes Sociales” en Vía Layetana, ¿?, pues Don Daniel y Don Mariano, ya han fallecido.
Pero si el trabajo me ahogaba todos los días de la semana y todas las horas del día, mi mujer me sorprendía continuamente. Según días y guardias, asomaba la cabeza en la cancela, y olvidando la comida de la Tina, traía la propia o recién comprada en la plaza, iniciándose una relación de amistad con el cocinero de la “cocinilla” de funcionarios, que durante los dos próximos años sería el “club social” entre “cancelas”, Un club formado por dos presos de Suministros, un “manitas” para todo (que por suerte alternaba sus chapuzas despachando en el economato), el ayudante del fichero de fotos y huellas, con un funcionario poeta, un ordenanza para el funcionario de la cancela, dos para el Departamento Especial de Doña Pilar Pato, pasillo de “Jueces”, y sala de visavís. Un club donde reinó la más posible de las concordias, sin recordar tropiezos. Un muy aceptable convivir a pesar de abarcar heterogéneos “palos” de la delincuencia. Drogas, falsificación de moneda, atracadores, hasta algún asesino, y por suerte ningún violador, que siendo los más modosos y cumplidores del orden interno, despertaban siempre la inquina del resto de los presos. Amén de los pocos funcionarios que comían en la “cocinilla” y los muchos de paso por el eje principal de la cárcel.
A continuación, sorpresas desagradables. Me citan a “jueces”, en la cabina para juzgados, y una joven funcionaria del Juzgado n. 4 inicia un interrogatorio y entre otras preguntas debo asignar bienes para embargar. “Señorita, primero aquí dice, ante mi, el juez…después ¿no cree que necesito a mi abogado para cualquier citación ante un juez, que además no está?”. “No quiere usted declarar…allá usted”. En un segundo pensé que mi situación ante ese juez especial, al que nunca vería, ya no podía ser peor, y en mi ignorancia creí que ante la negativa intervendría mi abogado Pascual Estevill. Si hasta aquel día la corrupción asomaba en el sumario, desde entonces intervino lo kafkiano. Me enteré que lo de “Ante mí…” era tan normal como el propio locutorio de “jueces” donde nunca vi un juez. Se me ocurrió otro estúpido pensamiento, ¿esta gente sabe que hace tres años se aprobó la CONSTITUCIÓN?. Jueces especiales, torturas, aquella cárcel, ninguna garantía judicial, negación de pruebas para demostrar mi inocencia, la amenaza por no declarar, la sombra del desacato, LA ARBITRARIEDAD POR TANTO CORRUPCIÓN TOTAL, formaban las virtudes de cualquier DICTADURA FASCISTA. Tras cinco años de muerto Franco, al dictador le sustituyeron sus funcionarios, y sin freno.
Faltaba por ver. El peso de la DROGA en el dinero circulante, el extraño descuadre entre recuentos interiores y número de presos según las oficinas de Administración, las entradas diarias de detenidos…las salidas al Clínico…las huelgas y motines… extraños traslados a manicomios, “terceros grados”, nuevas amistades… y Pilar Pato…
Continuará…ver http://www.lagrancorrupcion.com