Alba
“…la pareja detenida está acusada de haber propinado una brutal paliza a Alba, que permanece ingresada en estado crítico en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona a consecuencia de un fuerte traumatismo craneal…” (Cadena Ser, hoy)
Apenas leo, escucho la noticia. Me resulta tan abrumadora, me sobrepasa y me invade tanto la pena que me encuentro incapacitado para indagar, para conocer cualquier detalle y que no se convierta en obscena desesperación.
Se llama (¿se llamaba?) Alba -infinito nombre de quimera- que ya le arroga una mirada bella, unos ojos que jamás, aunque sobreviviera, le prestarían luz a la desdicha.
Algún monstruo desalado, presa de su inexplicable ira, la llevó a una blanca sábana de hospital, donde sus ahora escondidos cinco añitos, más próximos a la brevedad de la inexistencia que a la plenitud del recuerdo, se revelan para no encontrar la muerte y amanecer otro día con su inmaculado nombre en las cumbres de un mundo para ella mejor.
No hay comprensión, no hay profundidad en los abismos de la mente para asimilar las inmensas heridas de su cuerpo, las heladas dentelladas asestadas a su alma, el dolor de su virginal vientre insensible aún al fruto de la vida.
Alba: habrá flores en tu prado para aliviar tus rojas máculas, habrá gentiles espíritus que imaginarán para ti la sonrisa que nunca supiste cómo esbozar, alhelíes como almohadas donde reposar tu cabecita golpeada y fatigada por el desamor.
Alba: si algún día no mueres, toda la alegría perdida será para ti, única, esplendorosa, alumbrada por todos los niños felices que te mirarán y serán ya, por siempre, tus eternos, venturosos y dichosos compañeros.
Con todas mis fuerzas, como si fueras mi adorada hija, ése es mi deseo para ti.
Marzo 10th, 2006 at 8:00 pm
es muy duro, muchísimo. Es que nunca me puedo creer estos casos, de verdad, no me entra en la cabeza…
Marzo 13th, 2006 at 5:16 pm
¡Pobre sociedad!