La tercera vía
Creo recordar haber comentado ya aquí la clase de compañía circunstancial que me procuro yo en los tiempos holgados del café, a media mañana fuera de la oficina, de la cañita o del vino antes de comer (que, a fuerza de invitación y devolución del convite entre conocidos, se convierte más en prolijo piscolabis) y, en algunas ocasiones, los colegas de barra y sobremesa pasajera hasta que llega la hora del mandado o reunión vespertina a la que debo asistir. Se compone esa tribu básicamente de los porteros de las fincas próximas (que forman grupo homogéneo y unívoco), el limpiabotas del barrio, el gitano que vende pañuelos en la esquina de su propiedad, un par de mendigos amables y poco recalcitrantes (actitud que les reportan pronta y generosa propina por mi parte), algunos desocupados parroquianos de vida regalada y quehaceres relajados como los míos, y los ineludibles camareros y taberneros. A todos ellos se unen, eventualmente, extraños de paso, marisabidillos metomentodo que se aprestan a revelar sus opiniones, conocimientos y retórica, habitualmente con escaso éxito y preeminencia entre nuestra cuadrilla. En otras palabras, la España real.
Toda esta colmena, digna de mejor descripción, tiene evidente y natural tendencia hacia el pensamiento conservador (qué les habrá regalado a éstos la derecha) a pesar de que en algunas ocasiones el puño y la rosa de la sede central del Partido Socialista en la calle de Ferraz de Madrid nos vigila como mudo testigo de nuestras diatribas… y muchas de las veces militantes y cargos conocidos (¡hasta Pérez Rubalcaba!) sin que la discusión decaiga: muy al contrario, los opositores aprovechan para alzar más la voz, si ello fuere posible, a fin de que se enteren, que sepan lo que cuesta un peine en democracia.
Sin embargo, en estos últimos meses, están desarrollando una curiosa teoría: hartos de la mendaz e insolente oposición encabezada por la yunta de cabestros del P.P. (¿tengo que nominarlos?) dicen no identificarse ni con ellos ni con sus modos tabernarios. Pero claro, tampoco aceptan las maneras del Partido Socialista ni la política desarrollada en estos dos años de legislatura: háblales del matrimonio entre homosexuales o del Estatuto o de la negociación con ETA. Por no acometer otras honduras referentes a los avances sociales legislados por el gobierno.
En esta tesitura, ellos se definen, abiertamente, como “la tercera España”, en contraposición a la “roja” y a la “reaccionaria”, una de las que ha de helarnos el corazón según la vieja profecía machadiana.
Es probable que, en el fondo, tengan muchos quintales de razón, y una mayoría de ciudadanos se encuentran, posiblemente, más cerca de esa ideología insustancial que de cualquiera de las otras dos. Y los políticos, sobre todo los del P.P., deberían tomar puntual nota de ello puesto que no se ha fundado aún formación que los ampare.
Únicamente albergo una duda: me enseñó mi padre que cuando alguien dice de sí mismo que es apolítico, tuviera cuidado: con total seguridad se trata de un tipo de derechas. La vida me ha corroborado la veracidad de su instrucción.
¿No pasará lo mismo con estos chicos que tratan de construir la “tercera vía española”?
P.D. de actualidad.
Por tercera vez (tantas como Pedro negó a Jesús) escucho, en días y foros distintos, a la farsante Mari Espe afirmar que el lema (por favor, utilícese la forma castellana en lugar del anglicismo “eslógan”) “queremos saber quién ha sido” debe servir para algo más que “DERROCAR GOBIERNOS” (sic), refiriéndose a los hechos del 11M.
Espe, hija: estamos en un país democrático y de derecho. Y aquí los gobiernos se votan y se cambian en las urnas, no se derriban con tramas golpistas, medios violentos o espurios… ¿O sí, como el P.P. hizo en la Comunidad de Madrid?
¡Ay, Dios: el subconsciente desbocado y la impericia en el uso del lenguaje delatan tanto…!
Marzo 15th, 2006 at 11:47 pm
Estaba a punto de actualizar con un texto bastante destartalado en las formas que no en el fondo ya que era bastante sencillote sobre los estamentos y los poderes establecidos, aunque al ver que te has adelantado lo dejo para más alante a ver si le puedo estructurar mejor.
Y digo yo, ya que se habla de Miss Aguirre, ¿no tiene nada que opinar Zaplana sobre la moda de Doña Espe?¿y Espe de los tonos Azules que se llevan esta primavera por las aceras de los barrios perifericos de la ciudad de Madrid?
Tercera vía..eso se supone que es Blair, ¿no?Socialista pero compadre de Bush y Aznar, impulsor de guerras y de recortes sociales. Vamos..un Gallardón cualquiera.El concepto es bonito, puede enganchar a mucha gente, pero, en mi opinión, es más de lo mismo, manterner lo existente.Seguramente sea esa tercera vía la que hace ganar 10millones de votos al pp, decir las cosas de forma bonita y educadamente da buena presencia, buenos titulares, buenas fotos…que al fin y al cabo tal y como esta el debate político social en España, basta con poco más.
Marzo 16th, 2006 at 7:52 am
Cierto, colega: pensaba en lo de Blair mientras escribía. Pero creo que no es lo mismo.
Y, como tú dices, la tercera vía aquí consiste en decir las cosas amablemente y luego meternos en guerras. í‰se ha sido el caso y, ahora, ni eso: no se puede ser más insolente, chulo de putas y barriobajero que los Zaplana y compañía.
Marzo 16th, 2006 at 3:54 pm
El problema surge cuando la tercera vía se supone que es una adaptación del socialismo en una sociedad de mercado(centrismo reformista por eso de etiquetar), es decir,teoricamente el psoe actual , por tanto en un concepto simplista de izquierdas y derechas, tenemos derecha y centro ( Porque incluso IU asume lo establecido)
Nos sorprendemos y criticamos el sistema bipartidista de eeuu de derecha y derecha, pero vamos a ello, repetir lo establecido, igualar formas , términos.
La gente se vanagloria de 25 años de democracia , de lucha por la libertad de lucha contra la preestablecido, y yo no conocí lo anterior , pero el tono sepia y repetitivo que tiene la política actual me recuerda cada vez más aquello que algunos de esos mismos políticas se vanagloria de haber superado con su aparición.
Democratas/republicanos. Conservadores/liberales. Partido Laborista/partido conservador…
condenados a la cotinodiedad de lo normal
Seguramente hacernos perder la fe en la alternativa y escondernos la vanalidad en gritos de lo vacio sea la mayor virtud de la política actual
( el titular de las huelgas universitarias en Francia de hoy ha sido muchas veces: ” huelga generalizada pero sin utopías de cambio”)
No future.En el 77 era una repulsa a la realidad, ahora parece la realidad.
Marzo 19th, 2006 at 3:03 am
Queda claro que cuando la crisis económica hizo patentes los efectos de inseguridad que producía el libre mercado, éste fue debilitándose poco a poco. Surgiendo así, la chunguez de la economía neoliberal, apoyada en su mayoría por la izquierda moderada.
El libre mercado operó apretando a las clases medias, enriqueciendo a una pequeña minoría, y aumentando el número de “subclases” de excluidos. También deslegitimó a las instituciones estatales y dividió a las sociedades.
En consecuencia, enfrentó a los Estados en luchas geopolíticas por la posesión de los recursos naturales, convirtiendo a ciertos territorios en simples vacas a las que ordeñar sin escrúpulos. Impulsando así una rivalidad estatal, para controlar unos recursos que ninguna institución tenía la responsabilidad de conservar. A partir de aquí..
No gobernar es imposible. Las familias gobiernan. Y existe una tercera opción, y una cuarta, y una quinta…
Mientras las necesidades básicas no sean cubiertas dignamente: vivienda, trabajo, comida, sanidad, educación… El voto se hace necesario.
Dentro de la “inutilidad” del voto de izquierdas, me parece mucho más práctico que no votar. Es decir, puedes ejercer la misma presión social, la misma concienciación con panfletos, manifestaciones, pintadas o de la forma que elijas… Y al mismo tiempo ejercer tu derecho al voto. Una cosa no quita la otra.
La situación mejoraría con un apoyo desde las urnas y los partidos al cambio social/gubernamental. Y creo que esa tercera vía es posible. Quizá haya que volver un porquito más a la calle. Eso no significa abandonar el Parlamento, sino simplemente armonizar la actividad parlamentaria con la socialización en la izquierda transformadora, (vamos, la izquierda). Para romper con la dinámica electoral que siempre beneficia a los mismos y que no crea ningún tipo de conciencia social, compromiso ni ética socialdemócrata.
Consejo del día: Socialdemócratas del mundo, estudiad el manual, mirad como la socialdemocracia NO ES lo que estáis tratando de hacernos creer que es. Practicadla. Es muy bonita. En serio.
Marzo 21st, 2006 at 5:45 pm
Hacía mucho que no entraba en tu página, enhorabuena por ella. Realmente más vale un poco de seriedad para ver lo que nos rodea