puedo prometer y prometo

25 dEurope/Berlin April dEurope/Berlin 2006

Recordando… agradeciendo…

Filed under: Recuerdos — D@vid @ 7:05 pm


Recuerdo con gratitud y cariño y con especial predilección a un profesor de literatura que impartía sus clases en Córdoba, allá por los finales de los mágicos años sesenta, cuando reinaban The Beatles en las mentes y en las ansias de cambio de todos los adolescentes europeos, incluidos los forzados jovenzuelos carpetovetónicos de aquí, entre los que me encontraba.

Si no era el más conspicuo de los maestros sí, al menos, demostró ser el de más e imponente sentido común que en enseñante alguno, antes y después, haya yo reconocido: el primer día lectivo, al poco de las corteses presentaciones, mostró el suelto del programa del libro de Literatura e, instantáneamente, sentenció sin posibilidad de recurso: señores, esto es lo que tienen ustedes que estudiar, por lo que van a examinarse y por lo que yo y el estado (teníamos prueba de reválida también en aquel año) les vamos a suspender o aprobar. Así que aplíquense; yo, les voy a enseñar literatura.

Aquel hombre era un joven dominico, aspirante a curita todavía sin tomar las órdenes, enjuto como una aliaga, cabalgando enormes lentes de miopía sobre su napia, que dejó boquiabierto al aula que componíamos los cuarenta morlacos que frisábamos los dieciséis años, todos muy aventajados alumnos de la laboral de Córdoba: sin excepción estábamos generosamente becados, y la nota mínima para aspirar a esa ayuda económica debía superar la media de siete y medio, sin posibles suspensos en primera convocatoria de junio. Es decir, la mejor materia en bruto que un catedrático artesano, amante de su oficio, pudiera desear.

Entonces nos contó su plan: primer trimestre, Quevedo y los clásicos del Siglo de Oro; segundo, los místicos con Juan y Teresa (así los llamaba él); y, finalmente, poesía y pensamiento de la generación del 27, con Dámaso Alonso a la cabeza. Y el programa oficial, por nuestra cuenta.

Huelga confirmar que todos aprobamos sobradamente, tanto el curso como la famosa reválida. Mas también hay que resaltar que por primera vez en nuestras vidas (y para muchos, por siempre) aprendimos literatura y, sobre todo, nos enamoramos perdidamente de ella, de la poesía, de los clásicos, de todo aquel material escrito que, a partir de entonces, soportara nuestra fundada mirada crítica y nuestro refinado gusto.

No sé la razón por la que hoy, día de mi cumpleaños, he rememorado este episodio trascendental y feliz de mi existencia. Quizás porque me ha ocupado durante toda esta jornada, insistentemente, el pensamiento literario de por qué, cuanto más mayor, cuanto más acaricias los recuerdos desgastados y menos los sientes, se hace más difícil cumplir años: tal vez porque cada vez más te tiemblan las excusas, te fallan las coartadas para seguir viviendo…

P.D. Por estas cosas y muchas más, me dice mi insuperable poyuela (www.lamaladelapelicula.com) que soy un “orejas”… o eso creo: gracias por tanta hermosura que sabes imaginar para los demás y, a veces, degustar de la que tanto te queremos.

21 dEurope/Berlin April dEurope/Berlin 2006

La Guardia Civil

Filed under: General — D@vid @ 9:55 pm

En cada ocasión en la que por fas o por nefas se cuela incoscientemente en mi redacción el nombre de la guardia civil (como en el post anterior), inmediatamente me veo fisgoneado desde alguno de sus centros de vigilancia que otean la infinita e incontrolable sima libertaria de Internet.

Me parece un acto estéril (ya lo he dicho en otras ocasiones) en el que, además, se dilapidan mis impuestos y los de mis conciudadanos para un fin insustancial, existiendo asuntos mucho más urgentes, inmediatos y graves que perseguir.

Pero para que de una vez por todas dejen de merodear por esta humildísima e inofensiva página que en nada va a ensanchar su ya por siempre oscura y macabra historia, voy a contar una anécdota, de la que soy actor conscientemente protagonista, para que cotejemos en qué tareas emplean las soldadas que en ellos invertimos y en qué buscamos divertimento los cachondos descreídos, rojos y gentuza atea como yo que nunca hemos confiado ni en Dios ni lo haremos, presuntamente, siquiera en la guardia civil.

Transcurrían los años finales de la década de los 80 en los que la náusea, la podredumbre, la asfixiante corrupción (Roldán era el amo del tricornio, consentido y ayudado por sus corruptos subordinados) invadían todas las atmósferas en la que resultaba imposible respirar si no lo hacías con la mascarilla de la indiferencia, de la ignorancia o de la inmoral justificación. Por entonces se convocaron las primeras elecciones para el parlamento europeo a las que yo me negaba a acudir como acto final de rebeldía, de íntima e individual protesta. Pero mi gente se empecinó en aplicarme el mismo principio democrático que, en otras ocasiones, yo había impuesto. Así que tuve que ir al colegio electoral y votar.

Una de las ventajas de esos inútiles comicios es que habitualmente se dispone de una diversa y divertidísima lista de opciones entre las que, en aquel año, se encontraban, entre otras, el Partido Humanista (los fieles de Tamames), la cuadrilla de Ruiz Mateos y los de HB (los etarras, para entendernos). Bueno, pues yo, con toda la coña y mala baba posible, deposité mi voto para éstos últimos, sin tener remota conciencia de sus futuras, benéficas y sociales consecuencias mas sí del inmediato efecto de cabreo que encendió a mi señora cuando le mostré la papeleta elegida instantes antes de introducir el sobre en la urna, ya sin posible remisión.

Algunas semanas después se publicaron los datos completos y detallados de las votaciones del pueblo en el que habito con el resultado consabido de: Partido Popular, novecientos mil por ciento de escaños; Socialistas, unos pocos; otros, insignificante; y HB, un voto… ¡Coño, el mío!

El comandante del puesto de la guardia civil confió en que al fin había llegado su hora y podría convertirse en un nuevo General Galindo encarcelando al malo del pueblo. Así que, en una demostración de suprema intuición e inteligencia, de sabia investigación eliminando cuatro mesas, tres secciones y un par de listas alfabéticas, cercó el voto etarra en dos manzanas del casco urbano. Y allá que destinó por más de veinticuatro meses a dos coches de la benemérita, día y noche, en horario continuado, a vigilar los alrededores de mi casa familiar y los movimientos que se producían. El más sospechoso, creo yo, fue el de comprar el pan y El País los domingos.

Nunca tuve ocasión de agradecer al cuerpo la vigilancia gratuita con la que protegieron durante esos dos años mi hogar mientras se cometían robos, hurtos y tropelías en las vecinas y más lujosas urbanizaciones de gente de mucho más orden, amantes de las tradiciones y de la guardia civil que yo. Pero así es la vida: unos, algunas veces ganamos y otros siempre pierden… ¿o era de otra manera?

Por supuesto que nada descubrieron los sagaces agentes y desconozco si fue el relevo de la máxima autoridad del cuartel o la esterilidad de sus pesquisas lo que terminó con mi escolta gratuita. ¡Lástima!

P.D.: Tate, tate folloncicos; joder qué miedo: añadamos unas cuantas entradas a esta bitácora desde el Ministerio del Interior, hoy comandado por el muy demócrata Rubalcaba: ¿a que no nos vas a hacer pupa…?

18 dEurope/Berlin April dEurope/Berlin 2006

Los muertos

Filed under: General — D@vid @ 4:52 pm

A mí, este asunto, el de los muertos en las carreteras, me deja bastante frío porque tengo profundos convencimientos acerca de lo que les rodea y justifica.

Primero, la hipocresía y el cinismo de los estamentos oficiales que se lamentan como plañideras antiguas cada vez que se cierran las estadísticas. En el fondo, no les preocupa lo más mínimo si caen diez, ciento o mil. Lo que realmente les produce intensa migraña es soportar el inmenso gasto que para siempre acarrean los lisiados, el mantenimiento del centro para tetrapléjicos de Toledo, las medicaciones a cargo de la Seguridad Social y las pensiones de incapacidad. Esa es su única y verdadera pena.

Después, la labor de la guardia civil de tráfico que, aparte del consuetudinario terror que inspiran, de andar siempre agazapados, como los ladrones y los malos, provocando peligrosos frenazos o imprudentes estampidas, este año tiene como objetivo recaudar, vía sanciones, la bonita cantidad de quince millones de euros: ¡joder, qué escándalo!

Mientras, el estado de las carreteras, autovías incluídas, es lamentable: eso es lo que tiene bajar los impuestos, que no hay pasta para lo que verdaderamente beneficia al ciudadano, ¿verdad, señor Cascos?

Y luego, claro está, la frivolidad de los conductores y, por encima de todo, la falta de civismo, de sentido de la solidaridad y de la educación (general y particular, acerca de las normas viales y de las otras).

A mi, personalmente, lo que me preocupa son casos como el de la mujer que murió sola en su apartamento de Londres y de la que descubrieron su cadáver dos años después de palmar, con la tele todavía puesta: hombre, ¿alguien podría chivarme la marca de ese aparato que siguió funcionando, imperturbable, tras más de 17.520 horas ininterrupidas…? Jo, las fabricadas en Cataluña no duran ni la mitad… como le pasará al Estatut… creo yo.

14 dEurope/Berlin April dEurope/Berlin 2006

14 de Abril

Filed under: General — D@vid @ 11:21 am

Cruzo esta primaveral Semana Santa imbuido en lecturas, en mi casa madrileña, lejos de los agobios y atascos que se provocan siempre en estas fechas: han sido demasiados años de malgastar el tiempo y dilapidar el dinero y hemos decidido -ahora que comenzamos a poder escoger con cierta flexibilidad dentro del calendario- quedarnos quietos cada vez que los demás se muevan. Madrid y el pueblo en el que habito, son una auténtica delicia en estos días. Y con esta magnífica naturaleza asomando salvajemente su armónico esplendor.

Por casualidad, los libros que me ocupan hablan de la II República. Concretando mejor: el de Josep Pla (Madrid: el advenimiento de la República) es una especie de diario sobre los primeros días y meses del nuevo régimen; el otro, algunos capítulos de la biografía de Antonio Machado, escrita por el magnífico hispanista irlandés Ian Gibson quien ama más sincera y profundamente a España que el catalán. O así me parece comparando lo que destilan ambas obras.

Hoy se cumplen 75 años de la proclamación de la República y no me hubiera pasado desapercibido el aniversario aunque mis lecturas merodearan por otros asuntos.

Mucho antes de leer libros sobre ese periodo de la reciente historia española, antes de conocer la editorial Ruedo Ibérico (que tanto ayudó a educarnos en la libertad a los de mi generación) y aun antes de poder comprarlos clandestinamente en el interior o libremente durante los primeros viajes al extranjero, yo había oído hablar muy frecuentemente a mi padre sobre la República.

Mi padre, que a la sazón debía estrenar la veintena, fue republicano de convicción (lo que le costó el exilio y la represión) y, como maestro de escuela, admirador de D. Francisdo Giner de los Ríos y de la Institución Libre de Enseñanza. Nosotros, los hermanos, escuchábamos a menudo sus recuerdos e impresiones sobre aquellos años, en contra de los deseos de mi madre a quien solo hablar del tema le parecía tan peligroso como cantar públicamente la Internacional. Pero lo más nítido que perdura en mi mente, lo que recuerdo como el más importante entusiasmo que mi padre trataba de transmitirnos, es la sensación de optimismo, de alegría, de camaradería, de impulso y de progreso que aquellos jóvenes republicanos contagiaron a buena parte de la sociedad, con un inmenso afán de modernizar y hacer mejor y más libre a España.

Toda esta gentuza que ahora trata de mancillar y manipular lo que la República fue; que más o menos veladamente justifican el golpe de estado y los posteriores años de feroz represión del régimen dictatorial y asesino de Francisco Franco (hoy, ya y por fin, oficial, internacional e institucionalmente condenado); todos esos historiadores, comentaristas, políticos de derechas, contertulios, presentadores y showman (¡ay, qué antítesis de lo que debe ser un periodista!) que intentan pontificar como verdad universal que si hubo muertos, fusilados, encarcelados, exiliados, represaliados fue a causa de República y no por la barbarie de sus abuelitos, papis o antepasados fascistas, son los directos herederos de la España que, como dice Machado, embiste cuando se digna usar de la cabeza. Pero su mentira, a la que son tan adeptos, ni entonces ni ahora triunfará.

Es hora de gritar sin temor, por una mínima y reparadora justicia: ¡Viva la República!

11 dEurope/Berlin April dEurope/Berlin 2006

Vaya, vaya…

Filed under: Actualidad — D@vid @ 7:56 pm


Sorpresa, sorpresa

Sin que ningún sagaz reportero olisqueara el rastro de la crisis, tras corto espacio desde la tregua, se complació ZP aceptando la dimisión del sin par Bono con quien tan poco le unía y con el que coexistía por aquel puñado de votos del último congreso socialista.

Ese tipo ha llegado a presidente portando un bolsón abarrotado de buena fortuna y que abre exclusivamente para las ocasiones propicias y venturosas. O sea, que le resta cantidad de suerte para futuros usos. Va a resultar que, al final, ni es tan blando ni tan bobalicón ¡Y ojo con los de semblante manso: no se puede soñar con resolver un guirigay ministerial con mejor tino y menor agitación!

Y Bono colgó su fusil

Lo de este muchacho es digno de análisis antropológico porque no entran dos como él en una decena de millones: ni su habla, ni su populismo tan cateto y calculado, ni su ideario: “si nos juntamos todos, somos más españoles que si no lo hacemos”. ¡Hombre, macho, que eso lo aprendimos en la escuela, cuando lo de la suma!

En el fondo, mal fario cuando los milicos, la guardia civil y hasta la oposición te vitorean y te aplauden.

Ladran, luego cabalgamos

Llega Rubalcaba, el amigo de los niños del PP, y lo primero que hacen Rajoy y Acebes es rebuznar y ladrar respectivamente. Es decir, que si estas acémilas desconfían del nuevo cargo, significa que será un gran ministro. Y bordará su trabajo de negociación con los de las pistolas.

¿Dónde está Zaplana?

Oigo en una emisora que definen a Zaplana como el insecto - palo. Jo, jo, jo: ni el mismo Gorkalimotxo lo superaría…

¿Lo han guardado en el armario hasta que pase el vendaval de su reprobación por el Tribunal de Cuentas?

Y la Camapanario

Este país se desmorona y se va al carajo; y no por los estatutos autonómicos, no: si ya no nos queda ni la honradez de una ejemplar esposa y madre de familia, sola y abandonada en los calabozos de la justicia, sin el apoyo de su amante esposo, toreando frívolamente mientras arrastran a su cónyuge a frías e inóspitas mazmorras, ¿dónde sustentar nuestras más profundas convicciones y nuestras ancestrales tradiciones?

Tal vez la Esteban, desde su envidiable prosapia, nos saque de dudas.

Campa, date por muerta: ni siendo inocente -que va a ser que no- te absolverán. Así somos en este país llamado España (con perdón): ¡vaya semanita de pasión!

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