No veo apenas la televisión aunque estoy enganchado a los programas concurso 50×15 y Cifras y Letras -que descubrí en la televisión gala hace mil años- y que no perdono si me encuentro en casa. Y por esa razón me pierdo momentos estelares que otros disfrutan: ayer, según me han comentado, le pasaron una nota a Iñaki Gabilondo, cuando se encontraba dando en directo el informativo de Cuatro, acerca del contenido de la magna y carísima conferencia pronunciada por el emérito professor (teacher se emplea para los maestros de primaria y secundaria) Su Ilustrísima D. José María Aznar y López en algún lugar de América adonde todavía quedan simples que pagan por escucharle: con lo barato que salen los otros payasos, los auténticos, que hasta para eso es un falsario e impostor el personaje.
Bien, pues parece que la cara del veterano periodista se convirtió en todo un poema de sorpresa, indignación, asombro y desconcierto cuando leyó aquello de que “los moros todavía no han pedido perdón por la invasión de España durante ocho siglos…”
Vamos a ver: Su Excelencia tiene un aspecto de moro Muza, de traidor y taimado, que no se lame. Es que no pasan desapercibidos por ninguna aduana anglosajona sus genes árabes si no fuera porque es un v.i.p de reconocido prestigio universal … gracias a su reputación como mentiroso y agresivo bombardero de inocentes civiles allá donde le diga su jefe, el disminuido psíquico Bush.
Vamos a ver: cuando el mundo “civilizado” reptaba sobre sus propias boñigas, en este país conocido como España (con perdón) existía la más sofisticada red de alcantarillado, aguas y baños públicos y domésticos, avanzados médicos, excelentes filósofos y literatos, astrónomos y científicos pioneros, reconocidos arquitectos… en fin, una civilización (sin entrecomillar esta vez) que jamás, ni antes ni después, se ha vuelto a repetir en nuestro suelo patrio… Y sucedió, precisamente, durante la dominación árabe: qué cosas.
Vamos a ver: España, que yo sepa, no se ha disculpado por los desmanes y genocidios que cometió en la conquista, ocupación, expoliación y explotación del medio mundo en que consistió su imperio.
Vamos a ver: no hemos entonado ningún arrepentimiento por las torturas, vejaciones y crímenes cometidos en media Europa por la Santa Inquisición, en nombre y en connivencia con estos benditos católicos que se quedan, por fin, sin mi 0,7%.
Vamos a ver: no he escuchado de la boca leporina de este imbécil excusarse por la colaboración de su abuelito con el régimen fascista y represor del asesino dictador Franco.
Vamos a ver: ni he leído y creo que jamás veré arrepentimiento alguno del tipejo sobre los muertos en Irak…. o sobre los 192 muertos del 11M (fue él y su gobierno (Acebes, Zaplana, Rajoy) los que no se enteraron de que ETA y ZP montaban semejante matanza, según la veraz información del Señor de la Lluvia Dorada).
Vamos a ver: puedo estar toda la tarde escribiendo sobre perdones jamás formulados.
Verdaderamente, no sé si este tipo, producto de su inquina, de su ansia de venganza, de su intemperante odio, se ha convertido en esa especie de loco o de tonto que ahora se desvela o si, tal vez y posiblemente, lo estaba ya cuando gobernó los destinos de todos nosotros. Se marchó aprovechando que lo echábamos para siempre (el pobre Rajoy ni tan siquiera ha perdido unas elecciones: votamos en contra del charlotín del bigote). Pero pensar que ahora dirige la desleal oposición y su estrategia cainita, calumniosa, crispante y vengativa, me provoca grima y miedo, mucho miedo.
P.D. Acabo de escuchar la grabación de las declaraciones del pájaro, en un inglés macarrónico, mal construido y discordante, del que solamente un prepotente ignorante osaría hacer uso, acompañado por esa risa histérica adornada por el estridente ruido que le emparenta con los asnos en celo de los campos castellanos de mi infancia: ¡qué espécimen!