puedo prometer y prometo

30 dEurope/Berlin August dEurope/Berlin 2007

Desvergüenza

Filed under: Actualidad, General — D@vid @ 10:19 am

En esta sociedad en la que nos ha tocado vivir se menosprecia sin rubor a la vejez, se disimula y esconde la enfermedad y se ignora la muerte o se le da tratamiento vulgar, carente de ética y hasta de sensibilidad:

No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.

(Romero sólo. León Felipe)

Es una actitud curiosa, desvergonzada y hasta inmoral, que no recuerdo haber aprendido o leído de otras civilizaciones anteriores sino más bien al contrario. Pero el culto al cuerpo, a la apariencia externa, a la salud eterna, y la imposible convivencia con los mayores (quienes nos muestran y enseñan el camino pausado hacia la muerte) a la que nos ha condenado la huída desde las aldeas hasta el hacinamiento en los espléndidos pisitos de sesenta metros de los suburbios, sin espacio para los abuelos salvo perentoria necesidad, nos ha predispuesto a esta cínica postura.

De vez en cuando se muere alguien, a ser posible en Sevilla, cuya bonhomía, su entrega a los demás o sus gestas en vida se desconocen por la mayoría, y se arma un espectáculo de dolor y sentimiento como si desapareciera la Reina de España. Los sevillanos han sido siempre proclives a gustarse, a mirarse y admirarse en las calles con cualquier motivo, y eso ayuda: Semana Santa, entierro de Paquirri, la Feria, inhumación de la Lola, boda real… El día que fallezca la Pantoja (quiera su dios que sea tarde pero a tiempo para poder yo contemplarlo) la función será memorable.

Se ha muerto el chico ese, un futbolista de veintidós años, que ya es mala leche si bien personalmente no me ha afectado lo más mínimo, con la aciaga coincidencia de que en las mismas horas desaparecen, con menos tributos y boatos, Emma Penella y Umbral legando a sus coetáneos mucho más provecho que el deportista, creo yo. Y cincuenta mil personas se tiran a las avenidas y a los camposantos, inundándolos de dolor (¿?) y gimiendo como plañideras arrebatadas para que todos los informativos abran con la noticia como primordial asunto del día.

Nada tengo contra el muchacho, nada a su favor. No sé qué distinción tan principal hay entre su defunción y el accidente que se ha llevado por delante a un obrero esclavizado que dormitaba en la construcción donde le explotaban. No sé. Pero me parece una desvergüenza.

28 dEurope/Berlin August dEurope/Berlin 2007

Suicidios (si me atreviera, para Paco Umbral)

Filed under: Actualidad, General — D@vid @ 12:35 pm

Dice mi señora que nosotros no tenemos jardín, que tenemos una maceta grande, y razones objetivas de pura metrología no le faltan para afirmarlo. Pero me caben cuatro arbolitos, literalmente, que plantamos cuando ocupamos la casa y a los que hemos rodeado de una hermosa y frondosa madreselva que, por cierto, necesita unos buenos tijeretazos porque a este ritmo se nos va a colar en el salón como una visita cargante e inoportuna.

El caso es que repentinamente, sin señales previas ni síntomas de enfermedad, uno de los árboles se me ha muerto, el que ocupaba el rinconcito más propicio para su prosperidad, como si se hubiera hecho el haraquiri a pesar de todos mis voluntariosos cuidados: abonos de tierra, abundantes riegos y podas esmeradas en época invernal.

No me consta que en la naturaleza, en el reino vegetal y en el animal (aparte del hombre) se dé la conducta suicida mas lo acontecido con el árbol tiene toda la apariencia.

Por razones que no vienen al caso, mucho he meditado yo acerca del suicidio; no del mío sino en abstracto (tampoco diré intelectualmente no sea que alguien, con razón, me tilde de presuntuoso o petulante). Me parece que es el sentimiento más profundo y más íntimo que un ser humano puede experimentar, incompartible e inconfesable, y que trata de lo más esencial del hombre: de la vida, mucho antes que de la muerte.

Tampoco he sabido discernir si es un acto de valentía suprema o de absoluta cobardía. Pero sí me ha parecido distinguir situaciones distintas: no es lo mismo suicidarse que quitarse la vida o que dejarse morir aunque parezcan únicamente tres modos distintos de definir el mismo concepto.

El suicidio en estado puro suele ir precedido de una determinación fundada en la meditación y al que se accede voluntariamente, sin presiones externas o del entorno. Es más un deseo de acercar la muerte que de acortar la existencia.

Quitarse la vida habitualmente es un acto de arrebato, la consecuencia de un arrepentimiento completo y desesperado por un horrible comportamiento o por las consecuencias que en otros haya producido. En este caso, la voluntad descontrolada pretende terminar con la existencia sin reparar en la muerte.

Y dejarse morir es, quizás, la más poética de todas las variables porque significa abandonarse y, placenteramente (al menos en espíritu), esperar a que la vida se extinga y la muerte se manifieste.

Mi arbolito se suicidó, sin duda, por razones profundas que con nadie compartió, como cualquier humano. Y hoy el gran Paco Umbral, muy cerca de mi casa, posiblemente desertó de vivir, que constituye otro modo de suicidio, hastiado de buscar la letra de su sillón en la Academia.

Si al menos me hubiera dejado en herencia un poco de su preciosista prosa, como Quevedo se la legó a él, un mucho de su ironía, un tanto de su mala leche y un gaje de su lirismo, hoy me sentiría un hombre principesco. Desafortunadamente no he leído ningún testamento en el que se donen esos excepcionales y escasos bienes, perdidos así para siempre. Tendríamos que cambiar las leyes.

26 dEurope/Berlin August dEurope/Berlin 2007

¡Mierda de verano!

Filed under: General — D@vid @ 10:13 am

Al igual que la gentuza del PP, de la AVT o de la jerarquía católica, los furibundos y descerebrados hinchas del Madrid, los guardias civiles y las comidas sin ajo, el verano me cae mal. Fatal. Y no únicamente por el bochorno, que no soporto. Incluso éste del que tanto se despotrica y que, en mi recuerdo climatológico, está transcurriendo como un estío absolutamente normal (analícense las estadísticas de INM).

Pero esta animadversión proviene de hechos objetivos, para nada segregada por las vísceras (bueno, lo del PP y lo que sigue, sí) y que cuantos más años cumplo, más me encolerizan: a eso debían referirse los eruditos escritores que leía en mi juventud cuando hablaban de la sabiduría de los viejos. Pues eso.

No soy asiduo bebedor de cerveza pero en esta época del año siempre apetece una rubia espumosa (sinceramente, las rubias me ponen todo el año) y la medida ideal para mí es la caña, aunque pueda tomarme dos o tres al hilo, porque así conserva cada una su presión y frescor.

Te acomodas en un velador con espíritu jaranero y en completo son de paz, y en cuanto se persona el talibán de la tasca, el camarero, comienza la mundial:

- Buenas tarde.

- Buenas

- ¿Qué desea?

- Una caña

- Lo siento, en mesa sólo servimos jarras.

Y mi respuesta es siempre la misma, con el peor y más ácido tono del que soy capaz (y lo soy mucho)

- Le he pedido que me sirva una caña. Luego, cobre lo que le salga de los cojones.

Y ahí comienza la trifulca que habitualmente gana el tabernero, por ser persona más principal y de más tronío que yo.

¿En base a qué artículo de la ley de Hostelería y de Expedición de Alcoholes Autorizados tengo yo que tomarme en verano lo que el camarero me imponga en vez de trasegarme lo que a mí me apetece? ¿Lo legisló la Salgado?

Otra. Me acerco a comprar el periódico y, en verano, siempre lo hago así:

- Déme medio El País, por favor

La quiosquera compone cara de pasmo, la mirada trasojada, y le sobreviene una afasia transitoria:

- ¿wowowowow?

- Sí, mujer, aunque tenga el mismo precio, en Agosto al diario como que le entran los cólicos y se depaupaera hasta quedar en la osamenta. Vamos, que los herederos de Polanco suministran la mitad de letras impresas que en el otoño y me sacan los mismos cuartos.

Más cosas. Como es verano, los nenes de entre 11 y 14 años obtienen bula paternal para dar la tabarra por la noche, pero no bajo la balconada familiar, que sería lo suyo, sino en la mía, habiendo tantas más escondidas y sombrías en los alrededores, muchísimo más propicias para los roces y tocamientos a los que les suele acompañar, ya en el catre, el consabido pajote. Y, bueno, lo que realmente me agita son los grititos histéricos de las preadolescentes, que se asemejan a los chirridos de los reclamos de las codornices, ante cualquier comentario pretendidamente jocoso o libidinoso del pollito dominante del grupo.

En fin: ¡mierda de verano!

24 dEurope/Berlin August dEurope/Berlin 2007

Fruslerías

Filed under: General — D@vid @ 11:05 am

Andaba yo devanando los hilos del hastío veraniego y, entre otras fruslerías, medité sobre las nuevas profesiones que, me parece a mí, se han implantado en estos últimos años. Por ejemplo, la de contador de topillos. Porque alguien deberá dedicarse a esa paciente labor de punteo y marcaje para determinar que hay, con exactitud, 700 millones de topillos en España, de los que 500 millones residen en los campos castellanos. U otra curiosa también: los que se estrujan la mollera para proponernos, llegados los momentos comerciales propicios (vuelta de vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa), cuando la paloma de la Visa está más desplumada que un pichón escabechado, entretenimientos varios, a base de coleccionables, que nos alivien del luto forzoso al que nos conduce los excesos consumistas hasta la llegada del invierno… o de la paga extra que le sigue.

Deben existir otras más, casi secretas, como las de recogedores clandestinos del cartón que porta los fascículos retractilados, o la de traficantes de los ejemplares faltantes, entre otras. Y, contradictoriamente, algunos tratan al tiempo de rescatar ocupaciones en deshuso, como la de espantapájaros que ahora tan dignamente ejerce De la Vega.

Pero aquéllos son oficios con el inconveniente de la temporalidad ya que es la primera vez que escucho yo la existencia de contables de esos mamíferos roedores y las plagas deben darse de higos a brevas, creo yo, o los inventores de las surtidas entregas de colección que son anónimos en calidad de fijos temporales, como los monosabios de las plazas de toros. Al igual que los escritores de letras de los patrióticos himnos autonómicos, comarcales, provinciales, locales, municipales, parroquiales, de asociaciones de amigos del topillo, amigos de las zahúrdas medievales, agrupación para la conservación de las fallebas, etc. etc., cuyos especímenes -los plumillas- me resultan del todo ignotos.

Éstos últimos tienen la gran ventaja de que nadie escucha ni memoriza la soflama, casi siempre melíflua y grotesca, habitualmente construida en versillos de rima fácil y cómoda, acabada en “ón”, como nación, bastión y pendón (cojón no se la admiten). Por eso me ha parecido de siempre que la mejor y más inspirada estrofa es la del himno de España: “chunda, chunda, tachunda chunda chunda…” Y además, con Sender, digo: “Para mí no existe la nación, sino el territorio y el mío es Aragón y a él me atengo.” Y, sinceramente, no recuerdo ni el himno de Soria (del que compruebo su inexistencia, salvo que sea “La Compra”) ni el de Madrid, que son mis pagos. ¿Alguien sabe alguno que no sea el de Asturias, patria querida, y ni éste si no se acompaña de copiosa tasa etílica?

Pues mira qué bonita profesión la de autor de himnos. Lástima que me he percatado ahora, cuando se ha vendido todo el pescado. Tampoco con ésto voy a ganarme el sustento… ¡Mecachis…!

21 dEurope/Berlin August dEurope/Berlin 2007

Camino Soria

Filed under: General — D@vid @ 2:52 pm

Me acerco a Soria, a cumplir con la tradición estival del reencuentro entre hermanos alejados por la diáspora laboral, y a visitar a mi anciana madre, ilustre habitante de las extrañas tierras del olvido cercano.

No ha mucho también pasé un par de días durante las Fiestas de San Juan y, bien porque mi atención anduviera nublada por los tintos de los copiosos pellejos sanjuaneros o porque los fastos no se iniciaran aún, no me percaté de que la ciudad toda estaba engalanada en celebración del centenario de la llegada de Antonio Machado a Soria: buen invento del marketing y la mercadotecnia que ha conseguido un estimable número de visitantes -folletos, mapas y ejemplares de sus poesías completas en mano- recorriendo los más prominentes sitios machadianos. Así ahora lo observé.

Me asaltaron, de seguido, un par de reflexiones acerca del acontecimiento. Por un lado, la tirria manifiesta que, en lo personal, la mayoría de los naturales profesan a Machado, tanto por las patrañas de los muy conservadores coetáneos habitantes de la ciudad que siempre lo tildaron, despectivamente, de liberal, anticlerical y pedófilo (por su casamiento con la menor Leonor, costumbre, sin embargo, natural de la época) y que han llegado a nuestros días como por algunas opiniones desfavorables que en versos y escritos dejó el poeta sobre los mezquinos, camuesos, miserables, toscos y groseros paisanos con los que convivió un siglo atrás. Los sorianos de hoy, en estos meses, por un puñado de euros hasta etiquetan el vino ramplón con el retrato de Machado y le profesan fingida admiración aunque ignoran absolutamente su genial obra, su interesante vida y su relevante pensamiento.

Por otro, me invadió la desazón al contemplar el derroche de inmoralidad que muchos sorianos muestran sin rubor durante este año mercantilista y lucrativo en el que los bastiones supervivientes del fascismo rampante durante la dictadura, auténticos cernícalos, censores cavernícolas e implacables de la figura de D. Antonio, se postran ahora de hinojos ante las excelencias del sevillano: como toda la vida, éstos loan a Franco, a Frascuelo o a quien el buche y las talegas les colme. Son, simplemente, gentuza. Pero me parece indigno que se lucren y se les otorgue audiencia mientras los demócratas teníamos que oficiar, clandestinamente, homenajes de recuerdo al poeta, casi siempre a cielo abierto y bajo la intemperie de los rigurosos 22 de febrero de El Espino o del parque de El Castillo, a los que ni los prebostes represores ni los gandules y esmorecidos guardias grises de la porra acudían nunca, ni para disolvernos.

Soria capital fue, durante los sesenta y más, pasto de la devastadora especulación urbanística llevada a cabo por los amiguetes del régimen, como sucedió en otras ciudades, que arrasaron casas solariegas, palacetes y construcciones medievales adquiridas como edificios en ruinas, tras ilegales y forzosos deshaucios, para elevar horripilantes pisos funcionales y horteras. Conserva, sin embargo, lugares, rincones magníficos llenos del encanto que Machado absorbió y que tan magistralmente cantó. Las calles céntricas aún necesitan sentido común y sensibilidad para que no pierdan su alma ni malogren su destido. Y, sobre todo, como ya intuí, se debe destruir o reubicar el infortunado monumento de la plaza de Mariano Granados, inaugurado ahora, y dotar al entorno de una estética digna de Machado, de algo merecedor de los sorianos de corazón y que sea admirable para las gentes que nos visitan.

A pesar de todo, aún queda el paisaje que siempre invita a volver (”…colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas…”). Veremos hasta cuando.

4 dEurope/Berlin August dEurope/Berlin 2007

Anuncios

Filed under: General — D@vid @ 8:02 pm

Leído en Segunda Mano:

Se vende ardilla macho de 4 meses de edad con jaula muy grande, caseta, comedero, bebedero, tronco, rueda, piñas de campo y saco de comida, bolsa de serrín y 2 candados para las puertas porque cuando la compré me dijeron que aprenden a abrirlas.(El subrayado es mío).

Ignoraba yo la destreza congénita del roedor para machar herrajes, y más me pasma admitir que el animalito, en su anhelo de libertad, forzará solamente la primera cerradura y quedará conforme en su jaula sin atentar contra la segunda, como si un cautivo horadara el túnel de su huída justo hasta los medios y se recompusiera luego apacible en su cámara tras el hercúleo pero baldío afán.

Creo, más bien, en la habilidad del mercader, que obteniendo más negocio de los candados que en la enajenación del mamífero, le endilga al incauto dos.

En fin: meditando, meditando a mí también me han vendido en la vida demasiadas cerraduras que, luego, de manera incosciente e impulsiva, he legado a mi descendencia sin percatarme de que todas, por mucho acero que las asegure, ceden simplemente con un gesto de la voluntad: eso que llamamos torpemente rebeldía.

Anuncio que voy yo a insertar:

Se buscan huevos fritos con puntillita requemada para cena íntima (los huevos y yo). Por mi cuenta y a mi costa, los adornaré con generosas lonchas de untuoso jabugo, vuelta y vuelta, y patatas doradas en zumo de oliva de primera prensada.

Busco también, para amenizar la pitanza, grillos cantarines. Ya no quedan por mis pagos. Ofrezco trato familiar y hojuela diaria de rozagante lechuga rizada.

Abstenerse intermediarios.

Powered by WordPress