puedo prometer y prometo

17 de Noviembre de 2005

Lo normal

Archivado en: Recuerdos — D@vid @ 5:33 pm


Uno de mis amigos de juventud salió médico y desde hace años mantiene consulta abierta en la vecina Toledo.

En su primer verano, recién aprobado el doctorado, fue a dar con su vademécum, su estetoscopio y la impericia que le agarrotaba la teoría aprendida en las aulas a un recóndito, bellísimo e ignoto pueblo de la provincia de Soria, Espeja de San Marcelino, a suplir durante las vacaciones al titular. Y en angustiada conversación telefónica nos conminó a visitarlo a fin de paliar el tedio que sufría por la falta de distracciones una vez terminado el tajo: creo recordar que ni la tele se recibía entonces por aquellos hermosos pagos.

El día en que llegamos asistimos como falsos aprendices en su ambulatorio, y fui testigo de una de las más desternillantes sesiones de medicina que no mejoraría el mismísimo Groucho Marx.

Llegó, primero, una asustadiza primípara con su bebé enfermito en brazos y tras interesarse por el mal, le preguntó:

- ¿Cuántos años tiene el niño?

Consecuencias de ser bisoño a la par que de no haber experimentado la paternidad. Se puede imaginar con qué premura abandonó la madre el lugar.

Más tarde compareció un anciano, con más años que la orilla del río, con el que tiempo se hubiera ahorrado preguntándole de qué andaba bien y no al contrario.

Mi amigo comenzó a auscultarlo y le dijo:

- ¿Tose usted mucho?

Y el vejete contestó:

- Lo normal.

Con tono airado, el médico le espetó:

- Señor, lo normal es no toser…

Ya, por último, indagó sobre sus hábitos alimenticios y le confesó que comía de todo y que se bebía un cuartillo de litro de vino en cada comida, almuerzo y merienda incluidas. Yo hice mentalmente las cuentas y enseguida calculé que el octogenario paciente se trasegaba al menos dos litros de morapio al día. Pero mi buen doctor ni se había percatado de lo que representaba esa medida de capacidad ni, pienso, la conocía por lo que dio su aprobación hasta que le sacamos de su ignorancia.

Nunca más he regresado a Espeja: si no vas adrede es imposible. Pero tengo la seguridad de que allá los supervivientes todavía recuerdan el verano de interinidad de mi querido amigo.

7 Responses to “Lo normal”

  1. adiskide Says:

    Esas si que son dos Españas:Las ciudades( da igual el tamaño) y los pueblos.

  2. david Says:

    ¿y a favor de quién es la diferencia?

  3. adiskide Says:

    Ay , Estimado Señor…yo no entro en juicios de valores personales…Nunca me consideréiglesia , estado siempre..pero esa no es su labor.

  4. pachapepe Says:

    Siento llegar tarde, pero me parece que viene a cuento.

    http://etimologias2004.blogspot.com/2005/11/antonio-machado-y-el-estatuto-cataln.html

  5. Merlintxu Says:

    jeje pacha una hora menos en las islas

  6. Anónimo Says:

    Yo soy de espeja jeje

  7. Javier Says:

    Rebuscando por Internet me he topado con esta curiosa historia sobre mi pueblo. Preguntaré sobre este doctor, pero me ayudaría saber más datos (nombre, año, ..). Espero de su amabilidad que me los envíe.

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